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El método del CEO de Robinhood para que tu empresa trabaje de noche


27 de octubre | Por Juan Merodio

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Hace un par de semanas, en el turno de preguntas de una conferencia en Bilbao, delante de una sala llena de empresarios de la industria vasca que habían venido más a comprobar si lo de los agentes de IA era humo que a creérselo, se levantó un hombre de unos sesenta años que dirige una empresa de recambios industriales con treinta y tantas personas y me preguntó, con esa mezcla de ironía y curiosidad que tienen los que ya han visto pasar muchas modas: “Juan, todo esto de que las máquinas trabajen mientras dormimos suena muy bien, pero yo cuando dejo algo a medias por la noche, a la mañana siguiente me lo encuentro exactamente igual de a medias, ¿qué cambia ahora?”.

Le pregunté qué le dejaba escrito a su equipo cuando se iba de viaje una semana.

Se rió y me dijo que nada, que ya sabían lo que tenían que hacer.

Ahí estaba la respuesta entera, aunque él todavía no lo sabía.

agentes de IA para empresas

Lo que ha dicho el CEO de Robinhood y por qué te afecta

Vlad Tenev, el consejero delegado de Robinhood, la plataforma de inversión que popularizó entre millones de personas comprar acciones desde el móvil, contó hace unos días en el podcast Sources cuál es su estrella polar, la idea hacia la que quiere llevar su empresa, y la formuló de una manera que a mí me parece de las más claras que he escuchado este año: que cada persona tenga equipos de agentes de IA que sigan siendo productivos mientras ella descansa, de forma que Robinhood se convierta en una compañía que funciona veinticuatro horas al día, siete días a la semana.

Y lo remató con una frase que conviene leer despacio: “Cada persona debería ser un gestor de agentes 24/7. Tu trabajo pasa a ser gestionar a tus agentes”.

Léela otra vez.

Fíjate en lo que está planteando: tu trabajo cambia de forma, pasas de hacer cada tarea con tus manos a dirigir a un pequeño equipo digital que las hace por ti mientras tú duermes, comes con tu familia o te pasas la tarde visitando clientes, que es justo donde un empresario debería estar.

Para quien todavía no lo tenga claro, un agente de IA es un programa al que le das un objetivo y que intenta alcanzarlo sin que una persona tenga que decirle qué hacer en cada paso: divide el encargo en tareas más pequeñas, decide cómo abordar cada una, usa herramientas como un navegador web y, en los casos más avanzados, detecta sus propios errores y evalúa cómo va. Hoy ya hay profesionales que los usan para preparar informes que cruzan varias fuentes, reservar viajes, montar aplicaciones y webs, gestionar el correo o analizar acciones. Tenev llega a imaginar que buena parte del volumen de operaciones de los inversores particulares lo generarán agentes, porque no tienen muchas de las limitaciones que tenemos los humanos como inversores: no duermen, pueden mirar varios tipos de activos a la vez y se mueven por todas las opciones de la plataforma sin pestañear.

Hasta aquí, lo que ya has leído en veinte titulares.

Pero aquí viene lo interesante.

 

La parte que casi nadie ha subrayado

Lo que más me llamó la atención de la entrevista no fue la visión de la empresa que no duerme, que suena muy bien en un titular, sino una advertencia que Tenev deja caer casi de pasada y que es, en mi experiencia, el motivo por el que la mayoría de las empresas que prueban agentes acaban diciendo que “esto no funciona”: para que un agente sea productivo durante la noche no basta con darle un encargo, necesita contexto suficiente para entender el trabajo y necesita una forma de comprobar si lo que ha hecho está bien.

“Tienen que poder probar su trabajo”, dijo. Y explicó lo que pasa cuando no pueden: el agente, tarde o temprano, se para y le devuelve la tarea a una persona.

Ese es exactamente el empresario de Bilbao.

Deja algo a medias, sin escribir qué es “bien hecho”, sin explicar el contexto que él lleva en la cabeza desde hace treinta años, y a la mañana siguiente se encuentra la tarea devuelta, igual que se la encontraría si se la hubiera dejado a un becario el primer día. Y claro, le hemos pedido a alguien que trabaje solo en un turno de noche sin dejarle la nota de relevo.

 

El agente que se para a las dos de la mañana

Esto lo veo constantemente en la comunidad de TEKDI. Hablando hace poco con una alumna que tiene una pequeña agencia de traducción en Valencia, me contaba que había montado un agente para que preparase por la noche los presupuestos de los encargos que entraban por la web, y que cada mañana se encontraba la mitad sin terminar con mensajes del tipo “no tengo claro qué tarifa aplicar a textos jurídicos con urgencia”. Le pedí que me enseñara las instrucciones que le había dado al agente: eran cuatro líneas. Cuatro líneas para un trabajo que ella hacía con veinte años de criterio acumulado, con excepciones, con clientes a los que se les hace precio porque traen mucho volumen, con documentos que se rechazan porque no compensa.

Le dimos una tarde a escribir ese criterio. Dos folios. Y le añadimos una cosa más, la que marca la diferencia: una lista de comprobaciones que el propio agente tenía que pasar antes de dar un presupuesto por bueno, del tipo “el precio por palabra está dentro de la horquilla de ese tipo de texto”, “el plazo es compatible con el calendario de los traductores”, “si el cliente es nuevo y el importe supera tal cifra, no lo envíes, déjalo marcado para revisión”.

A la semana siguiente, de cada diez presupuestos que entraban de noche, ocho estaban listos y bien hechos a las ocho de la mañana, y los otros dos estaban apartados con una explicación clara de por qué.

Eso es trabajar mientras duermes. Lo otro es dejar el ordenador encendido.

 

El agente sin forma de comprobarse es una cocina de barco sin despensa

Piensa en la cocina de un barco que sale a faenar diez días. Quien cocina allí no puede bajar a por lo que falte, así que todo lo que va a necesitar tiene que estar pensado, contado y estibado antes de soltar amarras, y durante la travesía lo que hace es ir comprobando, cada turno, cuánto queda y qué se gasta, porque si se entera el día ocho de que no hay aceite ya no hay solución. Un agente que trabaja de noche es esa cocina: lo que no le hayas dejado preparado antes de irte a dormir no lo va a tener, y si no sabe medir cómo va, solo descubrirá el problema cuando ya no pueda resolverlo y te lo devuelva.

Por eso Tenev insiste en que las empresas tendrán que replantear cómo construyen sus productos, cómo prueban el código y cómo publican las actualizaciones, hasta llegar a un ciclo continuo en el que los agentes construyen, evalúan y refinan el trabajo con mucha menos intervención humana en cada paso. “Vais a ver una automatización de principio a fin del desarrollo de producto y de infraestructura”, dijo. Él mismo confiesa que las herramientas de programación con IA le han convertido otra vez en ingeniero, que vuelve a construir cosas con sus manos siendo consejero delegado de una empresa cotizada.

Y añade una frase que a mí me parece la más reveladora de toda la entrevista: automatizar la investigación resulta ser fácil, porque los investigadores ya trabajan con experimentos estructurados y evaluaciones automáticas, cuando “la gente pensaba que eso sería lo más difícil y lo último en caer, porque es un trabajo complejo”.

¿Por qué ha caído antes? Porque la investigación ya tenía escrito qué significa que un resultado es bueno.

Ahí está la pista para tu empresa.

 

Lo que esto significa para una pyme que no es Robinhood

Déjame ser directo: tú no necesitas una plantilla de ingenieros ni un presupuesto de Silicon Valley para empezar a tener trabajo que avanza mientras duermes. Lo que necesitas es algo mucho más barato y mucho más incómodo, que es sentarte a escribir lo que hasta hoy solo estaba en tu cabeza.

Las tareas que mejor funcionan con agentes en turno de noche son, curiosamente, las más sencillas de explicar, las que tienen dos cosas escritas: el contexto, es decir, qué hay que conseguir, para quién, con qué criterio y con qué excepciones, y la comprobación, es decir, cómo sabe el agente, sin preguntarte a ti, que lo que ha hecho está bien o que tiene que pararse. En una tienda online puede ser preparar las respuestas a las consultas que entran de madrugada desde otros husos horarios; en una asesoría, revisar que la documentación que suben los clientes está completa; en una distribuidora, cruzar los pedidos con el stock y dejar listas las incidencias para el equipo de la mañana.

Y aquí está lo que más me gusta de la visión de Tenev, porque es profundamente humana aunque hable de máquinas: si cada persona pasa a gestionar agentes, lo que se vuelve valioso es justo lo que solo tiene esa persona, el criterio, el conocimiento del cliente, el olfato para saber cuándo una excepción merece la pena. La IA no te quita ese valor. Te obliga a ponerlo por escrito, que es la forma más rápida de multiplicarlo.

Por qué los que mejor lo van a hacer son los empresarios veteranos

Y mira, esto va a sorprender a más de uno. Los que mejor van a gestionar agentes no van a ser los chavales que más herramientas conocen, sino los profesionales con veinte o treinta años de oficio que sepan explicar lo que hacen. El empresario de Bilbao tiene en la cabeza un manual de operaciones que vale una fortuna. El día que lo escriba, tendrá un turno de noche que trabaja con su criterio.

Ese día, la pregunta que me hizo tendrá otra respuesta.

 

Elige qué turno quieres tener

Así que tienes dos caminos delante. Puedes seguir pensando que eso de trabajar mientras duermes es cosa de empresas tecnológicas de San Francisco, dejar que la IA te ayude a ratos durante el día y apagar la luz cada noche con la sensación de que el trabajo te espera exactamente donde lo dejaste, o puedes elegir esta misma semana una tarea que se repite, escribir en un folio el contexto que llevas en la cabeza y las comprobaciones que harías tú antes de darla por buena, y dejar que un agente la haga una noche para ver qué te encuentras a la mañana siguiente.

Lo primero es cómodo. Lo segundo te convierte en lo que Tenev llama un gestor de agentes, y te da algo que ningún empresario ha tenido nunca: horas de trabajo que no salen de tu sueño.

Escribe el folio esta noche.

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Juan Merodio


Juan Merodio es conferenciante internacional y emprendedor en innovación, IA y negocio. Con más de 20 años creando y liderando empresas, ha impartido más de 1.000 conferencias en España, Estados Unidos, Japón y Latinoamérica. Fundador de TEKDI y autor de 16 libros. Pero si algo lo define no es su currículum, sino su capacidad para ver lo que viene… y construirlo antes que nadie.

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