Cómo he creado mi cerebro digital con IA
12 de febrero 2026
16 de febrero | Por Juan Merodio
Voy a empezar con una afirmación incómoda: aunque la tecnología de IA no avanzara ni un milímetro más desde hoy, podría eliminar hasta un 25% de los puestos junior de oficina. No lo digo yo, lo apuntan líderes del sector como Dario Amodei (Anthropic).
Pero aquí está la buena noticia: la IA no viene a reemplazarte si sabes cómo convertirla en tu socio estratégico.
La diferencia entre quien pierde su puesto y quien multiplica su valor no está en “saber usar ChatGPT”. Está en reinventar procesos.
Y eso es exactamente lo que significa convertirse en un Chief AI Architect: alguien capaz de diseñar cómo la IA transforma la forma en que trabaja un equipo, un departamento o una empresa.
Vamos a bajarlo a tierra, paso a paso.
La mayoría de personas están usando la IA… pero muy mal.
Si en una sala preguntas: “¿Quién usa Excel?”, casi todos levantan la mano.
Si preguntas: “¿Quién domina 40 fórmulas y ha cerrado operaciones de 500.000 € gracias a Excel?”, quedan tres.
Con la IA pasa lo mismo.
Muchos dicen que la usan.
Muy pocos la usan para cambiar cómo piensan y cómo trabajan.
La mayoría la trata como un buscador:
Pero la IA no es Google.
Es un compañero de pensamiento.
Un power user la utiliza decenas de veces al día, mantiene conversaciones largas y la integra en todo: trabajo, decisiones estratégicas, creatividad, aprendizaje, organización personal.
No es comando-respuesta.
Es diálogo.
Y ese cambio de comportamiento lo cambia todo.
Cada día aparecen nuevas herramientas. GPT, Claude, Gemini, Copilot… Y eso genera FOMO.
Pero te voy a decir algo claro:
No necesitas seguir el ritmo del 1% más obsesionado con la tecnología.
Lo que necesitas es:
La IA no es una “máquina de respuestas”.
Es una máquina de procesos.
Caso práctico: CEO de un banco
Un CEO preguntó:
“¿Puede la IA decidir si abrimos una oficina en Denver?”
Respuesta: no funciona así.
Primero hay que definir el proceso humano:
Luego se aplica IA en cada fase:
La IA no decide.
Te ayuda a pensar mejor la decisión.
Aquí viene uno de los cambios más potentes:
cuéntale a la IA quién eres y qué quieres conseguir.
Si preguntas en Google “hotel en Madrid”, obtienes una lista.
Si le preguntas a un amigo que te conoce, te dirá:
Eso es contexto.
La IA puede tener ese contexto si tú se lo das:
Y cuanto más contexto tenga, más estratégica será su ayuda.
Uno de los usos más transformadores no es pedir que haga el trabajo por ti.
Es usarla para mejorar lo que tú ya has creado.
Regla clave:
Primer borrador: tú.
Optimización: IA.
Por ejemplo:
Esto es oro.
Porque la mayoría de personas no recibe pushback honesto.
La IA puede hacerlo sin ego.
Si la IA hace tareas básicas:
¿Qué pasa con los juniors?
Aquí está el problema estructural:
Si la IA hace el trabajo de entrada, ¿cómo aprenden los futuros seniors?
Probablemente:
El que solo sabe ejecutar tareas repetitivas está en riesgo.
El que sabe rediseñar procesos, no.
Si vas a una entrevista y dices:
“Sé usar ChatGPT.”
No impresiona a nadie.
La jugada maestra es esta:
Eso es mentalidad Chief AI Architect.
No es decir “uso IA”.
Es demostrar que sabes crear valor con ella.
No necesitas el título.
Necesitas el comportamiento.
Pasos prácticos:
Identifica un proceso repetitivo
Ejemplo:
Desglósalo paso a paso
Aplica IA en cada fase
Documenta el nuevo flujo
Hazlo replicable
Cuando un proceso mejorado con IA se vuelve estándar en la empresa, eso se convierte en tu propiedad intelectual interna.
Y eso te hace imprescindible.
Depende del uso.
Si la usas como:
“Dame la respuesta.”
Pierdes pensamiento crítico.
Si la usas como:
“¿Qué no estoy viendo?”
“¿Estoy equivocado?”
“Desafíame.”
Lo multiplicas.
Es como tener un tutor personal 24/7.
La IA puede equivocarse.
Error común: tratarla como calculadora.
Si una persona brillante te ayuda pero no tiene todo el contexto, tú verificas.
Con la IA igual:
La IA no sustituye responsabilidad.
Estamos en uno de los mejores momentos históricos para emprender.
¿Por qué?
Porque:
Puedes:
Reinventar un proceso llama más la atención que trabajar más horas.
Las universidades no desaparecerán.
Son:
Lo que sí está en riesgo es la formación online puramente transaccional.
Porque la IA puede personalizar mejor que un curso grabado.
La educación del futuro será híbrida:
La IA no es solo corporate.
En países con pocos recursos:
No es perfecta.
Necesita verificación.
Pero puede reducir desigualdad.
Y esa es la parte que a mí más me interesa:
Cómo usar tecnología para multiplicar impacto humano.
Conclusión
La IA no es una moda.
Es un cambio de comportamiento.
El que la use como buscador se quedará atrás.
El que la convierta en socio estratégico diseñando procesos, liderará.
No necesitas 14 doctorados.
No necesitas probar 50 herramientas.
Necesitas:
El futuro no será de quienes trabajen más.
Será de quienes trabajen mejor con IA.
FAQs sobre Chief AI Architect e IA estratégica
No. Necesitas entender procesos y negocio. La clave no es código, es diseño estratégico de flujos de trabajo.
La mejor es la que mejor se integre en tu día a día. Las diferencias técnicas importan menos que la constancia de uso y el contexto que le proporciones.
Eliminará tareas. Y algunos roles repetitivos desaparecerán. Pero aumentará el valor de quienes sepan dirigirla y supervisar calidad.
Elige una tarea repetitiva.
Desglósala.
Pregúntale a la IA cómo mejorar cada paso.
Itera. Documenta. Optimiza.
No es “ser curioso”.
Es comportarte de forma curiosa: pedir contraargumentos, buscar fallos, rediseñar procesos y no conformarte con la primera respuesta.
Juan Merodio
Juan Merodio es conferenciante internacional y emprendedor en innovación, IA y negocio. Con más de 20 años creando y liderando empresas, ha impartido más de 1.000 conferencias en España, Estados Unidos, Japón y Latinoamérica. Fundador de TEKDI y autor de 16 libros. Pero si algo lo define no es su currículum, sino su capacidad para ver lo que viene… y construirlo antes que nadie.
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