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Claude Cowork: empieza a delegar a tu IA


4 de mayo | Por Juan Merodio

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La semana pasada, en una conferencia que di para un grupo de directivos del sector retail, uno de los asistentes me hizo una pregunta que llevo escuchando todo este año: «Juan, ¿cuánto tiempo más vamos a seguir copiando y pegando cosas entre ChatGPT y nuestras herramientas internas?».

Le respondí lo que pienso. Muy poco.

Porque el modelo de «abro la IA, le hago una pregunta, copio la respuesta, la pego en otra herramienta, vuelvo, le pido un retoque, copio otra vez…» está muerto. Lo está. Y el problema es que la mayoría de las empresas todavía no se ha enterado.

Lo que viene es otra cosa. Y se llama IA agéntica.

Claude Cowork

 

El error que sigo viendo en la mayoría de empresas

Esto lo veo constantemente en los alumnos que entran a TEKDI: usan ChatGPT, Claude o Gemini como si fueran un Google con esteroides. Le preguntan, copian, pegan, repiten. Y se quedan tan anchos pensando que están «implementando IA» en su empresa.

Déjame ser directo: eso no es implementar IA. Eso es usar un buscador caro.

La diferencia real entre las empresas que van a multiplicar su productividad en los próximos 12 meses y las que se van a quedar fuera no es qué modelo usan. Es cómo lo usan. Y aquí es donde entra una herramienta que está cambiando el juego sin que casi nadie hable de ella todavía: Claude Cowork.

 

Qué es Cowork (y por qué no es «otro chatbot más»)

Cowork es la aplicación de escritorio agéntica de Anthropic. Funciona sobre Claude, pero el cambio de mentalidad respecto a la versión web es brutal.

Te lo explico con una analogía que me parece muy buena, de Dan Nestle: un proyecto estándar de Claude es como un empleado nuevo, brillante, pero que está constantemente en tu mesa pidiéndote instrucciones para cada paso. Cowork es el empleado con experiencia que recibe un briefing claro, se va, ejecuta, y solo vuelve cuando necesita tu intervención.

¿Notas la diferencia? No es una mejora del 10%. Es otro modelo de trabajo entero.

Tú dejas de ser el operario y pasas a ser el manager. Tu trabajo ya no es teclear, es supervisar. Y esto cambia absolutamente todo el ROI que puedes sacarle a la IA.

 

Lo que yo estoy viendo que ya hace Cowork hoy

No quiero venderte humo. Te cuento cosas concretas que la herramienta ya está ejecutando.

Gestión de tu propia web sin tocar código. Necesitas insertar fragmentos de seguimiento publicitario en WordPress, instalar un plugin, modificar plantillas. Le abres acceso a Cowork, le explicas qué quieres, y entra al panel, identifica dónde hay que tocar, te recomienda el plugin más usado del mercado explicándote por qué, y cuando le das el visto bueno lo instala y deja todo funcionando. Sin romper la web. Que ya es bastante, porque cualquiera que haya tocado WordPress sabe que a veces se comporta como una tostadora con sentimientos.

Producción de contenido en piloto automático. Conectas Cowork a un proyecto de Claude que ya tiene tu voz de marca, tus guías editoriales y tus temas. Le das una sola instrucción: «cada mañana busca un tema relevante de mi sector, trae el material fuente, y prepárame tres titulares de blog y dos posts de LinkedIn siguiendo mis guías». Para cuando te tomas el café, ya tienes la materia prima del día encima de la mesa.

Optimización de tus propios proyectos para nuevos modelos. Esto es muy de nicho, pero a quien lo vive le ahorra semanas. Cuando sale un modelo nuevo, los prompts que escribiste para el anterior dejan de rendir igual. En lugar de reescribirlos manualmente uno a uno, le pides a Cowork que los reoptimice y te los entrega listos para pegar.

Cualquier cosa que se haga en Chrome. Y aquí es donde la cosa se pone seria. Le das acceso al navegador y abre su propio grupo de pestañas para trabajar mientras tú sigues con lo tuyo. Rellenar formularios, navegar paneles, configurar herramientas, iniciar sesión en plataformas que has autorizado, sacar datos de aplicaciones que no tienen API. Si se puede hacer en un navegador, Cowork lo hace.

Y todo el tiempo lo tienes monitorizado en el chat, paso a paso, pudiendo entrar a ver cómo trabaja cuando quieras.

 

Antes de que lo instales: tres cosas que tienes que entender

Y aquí me vas a permitir un paréntesis serio. Porque esto no es un juguete.

Cowork opera en tu ordenador. Accede a las aplicaciones y webs que tú le autorizas. Cada vez que intenta tocar algo nuevo, te pide permiso. Pero la responsabilidad de qué le concedes y qué no, es tuya. Trátalo como tratarías a cualquier becario al que le das las llaves de tus cuentas: con cabeza.

Segundo punto, y este es importante. Si estás en planes Pro o Max de Claude, por defecto tus conversaciones son elegibles para entrenar el modelo. Como Cowork va a ver datos sensibles de tus archivos y cuentas conectadas, antes de empezar a usarlo en serio entra en los ajustes y desactiva el uso compartido de datos para entrenamiento. No es opcional, es de sentido común.

Y tercero, si estás en planes Team o Enterprise, el dato de entrenamiento ya está desactivado, pero la actividad de Cowork todavía no queda registrada con fines de cumplimiento normativo. Si tu empresa requiere trazabilidad o auditoría, habla con tu equipo de seguridad antes de meter Cowork en flujos críticos. Punto.

Esto no lo digo para asustarte. Lo digo porque me harto de ver empresas que adoptan herramientas potentes sin pensar dos minutos en las implicaciones, y luego pasa lo que pasa.

 

Cómo se monta el sistema (la parte práctica)

Cowork no funciona desde el navegador. Tienes que descargar la aplicación de escritorio de Claude para Mac o PC. Una vez instalada, la interfaz te resultará familiar si ya usas Claude en web: la misma caja de chat, el mismo selector de modelo. Pero el cerebro que hay detrás trabaja distinto.

La lógica es esta: Cowork se potencia conectándolo a un Proyecto, y ese Proyecto se equipa con Conectores, Skills y Plugins.

El Proyecto es el contexto: tus instrucciones, tus archivos, tu personalidad de marca, tus reglas. Le dice a Cowork qué quieres conseguir y bajo qué criterios.

Los Conectores son los puentes con tus herramientas. Airtable, Asana, GitHub, Gmail, Google Drive, Calendar, Ahrefs, ActiveCampaign, y así una lista larguísima. También Zapier y Make para automatizaciones más complejas. La gracia es que Cowork decide en tiempo real qué herramienta usar para cada tarea. Si le pides un tracker, detecta que tienes Airtable y lo monta ahí. Si le pides guardar un documento, lo deja en la carpeta concreta de Drive que toca.

Las Skills son tareas empaquetadas. Imagina que tienes tres perfiles de cliente ideal definidos a fuego. En lugar de explicárselos a Claude cada vez, los empaquetas como una skill de «ICPs» y a partir de ese momento solo dices «pásalo por mis ICPs» y la skill se activa, evalúa lo que sea y te devuelve el análisis. Lo mismo con guías de marca, plantillas de email, criterios editoriales. Cualquier cosa que estés explicando una y otra vez es candidata a convertirse en skill.

Los Plugins son colecciones de skills organizadas por especialidad: marketing, diseño, productividad, datos, ingeniería, finanzas. Un paquete temático que activas y te da varias capacidades relacionadas de golpe.

Y todo esto se monta sin programar nada. Solo tienes que pensar bien qué quieres delegar, y dárselo masticado a la herramienta una sola vez.

 

La pregunta que tienes que hacerte hoy

Mira, todo lo que te he contado está bien. Pero la herramienta es lo de menos. Cowork es solo un ejemplo de hacia dónde va esto. Mañana saldrá otra cosa de OpenAI, de Google, de quien sea. La herramienta concreta cambiará. La tendencia, no.

Y la tendencia es esta: las empresas dejan de usar la IA como buscador y empiezan a usarla como equipo. Se acabó tener becarios digitales a los que hay que dirigir frase a frase. Empieza la era de los empleados de IA que ejecutan flujos enteros y solo te llaman cuando hay una decisión que requiere tu criterio.

Y esto aplica a cualquier empresa. Incluida la tuya.

Ahora, déjame plantearte algo. Tú tienes dos caminos.

Uno: seguir abriendo ChatGPT veinte veces al día, copiando, pegando, repitiendo, y al final del año darte cuenta de que tu productividad ha subido un 15% mientras tu competencia la ha multiplicado por tres.

Dos: empezar hoy a montar tu primer flujo agéntico. Una sola tarea. La que más te canse repetir cada semana. Y delegarla a un sistema que la ejecute solo.

Elige bien. Porque el coste de no decidir también es una decisión.

Y te aseguro que en doce meses se va a notar quién eligió qué.

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Juan Merodio


Juan Merodio es conferenciante internacional y emprendedor en innovación, IA y negocio. Con más de 20 años creando y liderando empresas, ha impartido más de 1.000 conferencias en España, Estados Unidos, Japón y Latinoamérica. Fundador de TEKDI y autor de 16 libros. Pero si algo lo define no es su currículum, sino su capacidad para ver lo que viene… y construirlo antes que nadie.

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