Cómo he creado mi cerebro digital con IA
12 de febrero 2026
21 de febrero | Por Juan Merodio
Hola, qué tal. Me alegra mucho que estés ahí, al otro lado, porque hoy vamos a tocar un tema que, honestamente, creo que es el «elefante en la habitación» para cualquier persona que quiera liderar su vida o su negocio con una estrategia real.
A menudo me preguntan: «Juan, ¿por qué si sigo todos los pasos, si tengo el plan de negocio, si aplico la tecnología… las cosas no terminan de arrancar?». O peor aún, «¿por qué me siento vacío o agotado incluso cuando consigo resultados?». La respuesta no suele estar en el «qué» estás haciendo, sino desde «dónde» lo estás haciendo. Y para entender esto, hoy quiero que nos sumerjamos en un trabajo que me parece fascinante y que he estado analizando con lupa.
Me refiero a las investigaciones del Dr. David Hawkins. Para quienes no lo conozcan a través de los materiales que vamos a tratar hoy, Hawkins no era un gurú de la motivación; era un psiquiatra con 35 años de experiencia clínica, investigador en psicofarmacología, nutrición y química cerebral, que dedicó los últimos 10 años de su vida a algo que suena casi abstracto pero que él logró medir: la naturaleza de la consciencia misma.
Hawkins desarrolló lo que llamó el Mapa de la Consciencia. Y quiero que te quedes con este concepto porque es un modelo matemático, una hoja de ruta de los campos de energía que rigen todo lo que hacemos. Como emprendedor y estratega, siempre busco marcos de lectura que nos permitan tomar mejores decisiones, y este mapa es, quizás, el más potente que he encontrado para entender por qué nos bloqueamos o por qué el mundo, a veces, parece un lugar hostil.
Lo primero que tienes que entender es que, según estas investigaciones, la consciencia no es algo vago. Se trata de campos de energía. Imagina que cada pensamiento, cada emoción y cada nivel de percepción tiene una «frecuencia» o una fuerza específica que se puede medir.
En este mapa, el Dr. Hawkins establece una escala numérica que va desde el 0 hasta el 1.000. El 0 sería la muerte y el 1.000 (o el rango a partir de 600) es lo que se conoce como la iluminación o la trascendencia del «yo» pequeño. Pero lo verdaderamente relevante para ti y para mí, en nuestro día a día, es una línea divisoria crítica que se encuentra en el número 200.
Hawkins divide el mapa en dos grandes bloques. Los niveles que están por debajo de 200 —que él asocia con la «Fuerza»— y los niveles que están por encima de 200. En su gráfico, las flechas de los niveles inferiores apuntan hacia la izquierda, mientras que las de los niveles superiores apuntan hacia la derecha.
¿Qué significa esto estratégicamente? Lo que apunta a la izquierda es «anti-vida». Son campos de energía que no apoyan la vida, que no la nutren. Son direcciones basadas en lo falso. Lo que apunta a la derecha, hacia la verdad, es lo que realmente sostiene y potencia la vida.
Si estás operando en niveles bajos, estás luchando contra la corriente del universo. Estás usando la fuerza, no el poder. Y aquí es donde muchos de nosotros cometemos errores estratégicos fatales: intentamos construir un imperio sobre una base de miedo o de orgullo, sin darnos cuenta de que la calibración de esa energía es tan baja que el proyecto está destinado a la autodestrucción.
¿Cómo sabemos que esto es real?
Sé lo que puedes estar pensando: «¿Cómo se mide algo tan subjetivo como la consciencia?». Hawkins explica que estos niveles se han verificado mediante un sistema simple pero asombroso: la Kinesiología.
Es una prueba muscular. Básicamente, cuando el cuerpo está ante algo que es «falso» o que no apoya la vida (niveles por debajo de 200), el músculo se debilita. Si alguien presiona tu brazo mientras sostienes un pensamiento o un campo de energía negativo, el brazo cede. No tiene fuerza. En cambio, ante la verdad o la energía que apoya la vida, el brazo se mantiene firme.
Este método ha permitido calibrar que, por ejemplo, la apatía tiene un valor de 50, mientras que el resentimiento sube a 100 y el miedo también se sitúa por ahí. Lo importante aquí no es el número exacto, sino la relación entre ellos. La energía es exponencial. Alguien que opera en el nivel de la ira tiene mucha más potencia de acción que alguien sumido en la culpa, aunque ambos sigan por debajo de esa línea roja de los 200 que separa la supervivencia del verdadero crecimiento.
Vamos a empezar hoy a desglosar esos niveles bajos, porque si no identificamos dónde estamos perdiendo energía, no podemos subir. Hawkins sitúa en la base, justo por encima de la muerte, un nivel devastador: la Culpa (nivel 30).
El Nivel de la Culpa (30)
Desde un punto de vista estratégico, operar desde la culpa es el suicidio de cualquier marca personal o negocio. La emoción predominante aquí es el odio hacia uno mismo. Piénsalo: si tu base emocional es el autodesprecio, el proceso que se desencadena en tu consciencia es la destrucción.
En este estado, tu visión del mundo es que la vida es pecado y sufrimiento. Y lo más interesante —y a la vez aterrador— que menciona Hawkins es la visión de Dios o del «Poder Superior» desde este nivel: un Dios que odia a la humanidad, un destructor. Cuando alguien está en este nivel de 30, no necesita un «demonio» externo, porque su propia percepción de la divinidad ya es demoníaca y castigadora.
¿Cómo se ve esto en la vida real? Se ve en lo que Hawkins llama «suicidio pasivo». Personas que, por ese odio inconsciente hacia sí mismas, no se cuidan. No toman su medicina para la diabetes, no siguen su dieta, no se quitan de la trayectoria de un autobús que viene… Es un abandono absoluto del valor de la vida. Si estás en este nivel, es imposible tomar decisiones estratégicas de crecimiento porque, inconscientemente, estás buscando tu propia aniquilación.
El Nivel de la Apatía (50)
Subimos un escalón, pero seguimos en terreno muy peligroso: la Apatía, calibrada en 50. Aquí la emoción es la desesperanza. Es ese estado de desánimo total donde sientes que nada merece la pena.
Hawkins describe el proceso en la consciencia como estar «desenergizado». Es la pérdida total de energía. La visión del mundo es de desesperanza y la visión de Dios es que «Dios está muerto». Es la filosofía del vacío.
Me impactó mucho una analogía que usa Hawkins: imagina a una mujer mayor, sentada en su mecedora, mirando fijamente por la ventana. Acaba de recibir la noticia de que su hijo ha muerto en combate. No llora, no grita. Solo mira al vacío. Esa es la apatía. Es un estado donde se ha perdido la voluntad de vivir.
Hawkins menciona que gran parte del mundo, quizás un tercio, o incluso regiones enteras que sufren hambrunas o guerras crónicas, viven en este estado. Es un estado de «mirada en blanco» porque no hay esperanza. Y lo que es fascinante desde la perspectiva de la salud es que este campo de energía altera la química cerebral. Los neurotransmisores cambian. La desesperanza no es solo un sentimiento; es un estado bioquímico derivado de una posición de la consciencia.
Desde la estrategia empresarial, la apatía es ese momento en el que el emprendedor tira la toalla, no porque haya fracasado, sino porque ha perdido la conexión con la fuente de energía que sostiene la vida. Como dice Hawkins, el intelecto intentará racionalizar esto. Dirá: «Bueno, es que el mercado está mal», «es que la economía es un desastre», «el ser humano no tiene remedio». Pero eso son solo excusas para defender una posición de consciencia de nivel 50.
El Nivel del Sufrimiento o Aflicción (Grief – 75)
Si logramos que esa persona en apatía empiece a sentir algo, aunque sea tristeza, ya es una mejora. El siguiente nivel es la Aflicción o el Sufrimiento (Grief), que calibra en 75.
Aquí la emoción es el pesar, el arrepentimiento, la sensación de pérdida. El proceso en la consciencia es estar «desanimado» (dispirited). Es como si hubieras perdido el espíritu, la chispa.
Lo que explica el Dr. Hawkins es vital: cuando perdemos la voluntad de vivir o la conexión con ese espíritu (que él asocia con la energía de la vida misma, llámese Buda, Cristo o Energía Vital), perdemos la capacidad de atraer energía del universo.
En este estado, miras al mundo y ves un lugar triste. Ves a un Dios que te ignora. Es un paso por encima de la apatía porque al menos hay emoción, hay una reacción al dolor, pero sigues estando en un campo de energía que «consume» en lugar de «crear».
El denominador común de los niveles bajos
Antes de seguir avanzando hacia el miedo o la ira, quiero que nos detengamos en una reflexión que hace Hawkins y que es la clave de todo este bloque.
Todos estos niveles —desde la Culpa hasta el Orgullo (que veremos más adelante)— comparten una característica fundamental: la creencia de que la felicidad y la fuente de tu poder están fuera de ti.
Esta es la trampa máxima. Cuando pones tu supervivencia o tu bienestar en manos de algo externo (un mercado, una pareja, la opinión de los demás, un resultado concreto), te conviertes automáticamente en una víctima. Estás en un estado de impotencia absoluta.
Hawkins dice que todos estos estados por debajo de 200 son estados de victimización. Estás «al efecto» de lo que ocurre fuera. Has proyectado tu poder al exterior y, por lo tanto, vives en un miedo constante a perder eso que crees que te da la felicidad.
Como estratega, te digo: no puedes construir nada sólido si tu mentalidad es de víctima. Si crees que el «afuera» tiene el poder de destruirte o de salvarte, tus decisiones siempre estarán teñidas de una debilidad intrínseca. Estarás operando con el brazo «débil» en la prueba kinesiológica de la vida.
Seguimos adelante. Entramos ahora en un terreno que te va a resultar extremadamente familiar, porque es el motor de gran parte de nuestra sociedad moderna y de cómo consumimos hoy en día. Si en el bloque anterior hablábamos de la parálisis de la apatía y el peso del sufrimiento, ahora vamos a subir a niveles que tienen mucha más «fuerza» de acción, pero que siguen siendo campos de energía negativos que, si no sabemos gestionar, terminan por pasarnos factura.
El Nivel del Miedo (100)
Subimos a la calibración 100: el Miedo. Aquí ocurre algo muy interesante desde el punto de vista estratégico. A diferencia de la apatía o la culpa, el miedo tiene muchísima energía. Hawkins lo dice de forma muy gráfica: «puedes correr una gran distancia con miedo». El miedo te mueve, te activa la adrenalina, te pone en estado de alerta.
De hecho, si lo analizas fríamente, el miedo dirige una parte enorme de nuestro mundo. Dirige gran parte del mundo industrial, sostiene toda la industria de los seguros y es la herramienta principal de Madison Avenue —la publicidad— para vendernos cosas. Nos venden soluciones a miedos que a veces ni sabíamos que teníamos.
A diferencia del sufrimiento, que suele estar anclado en el pasado (lo que perdí, lo que pudo ser), el miedo es una emoción volcada totalmente hacia el futuro. Lo experimentamos como preocupación, ansiedad o incluso pánico. Y fíjate en el proceso que ocurre en la consciencia cuando tenemos miedo: Hawkins lo define como deflación o «encogimiento».
Seguro que recuerdas esa sensación en el colegio cuando el profesor hacía una pregunta difícil y tú, instintivamente, intentabas hacerte pequeño, encogerte detrás del compañero de delante para que no te viera. Eso es el miedo. Es un encogimiento biológico y energético. El animal que tiene miedo se encoge para intentar pasar desapercibido o protegerse.
Pero aquí hay una clave estratégica fundamental que menciona el Dr. Hawkins: estos estados bajos (apatía, sufrimiento, miedo) suelen ser la consecuencia de no querer enfrentar el nivel de energía que está justo por encima. Por ejemplo, la salida de una depresión —que está en los niveles de apatía o sufrimiento— a menudo implica enfrentar el miedo subyacente. El miedo a haber perdido la fuente de nuestra felicidad.
Si logras identificar ese miedo, dejar de resistirte a su energía y permitir que «se agote» o se procese, la depresión desaparece. De repente, pasas de estar paralizado por la apatía a sentir ansiedad o miedo. Y aunque el miedo sea desagradable, Hawkins es claro: es mucho más fácil de manejar que la depresión porque tiene energía, hay algo con lo que trabajar. El miedo te da una señal, aunque sea de alarma, mientras que la apatía es el silencio absoluto.
El Nivel del Deseo (125)
Justo por encima del miedo, en el nivel 125, encontramos el Deseo. Aquí la energía sigue siendo negativa, pero es una fuerza impulsora constante. Es ese «querer», ese «anhelar», ese deseo vehemente que viene desde lo más profundo, desde el plexo solar.
Estratégicamente, el deseo es el motor de la ambición ciega. Es el nivel de las adicciones, que se convierten en obsesiones y compulsiones. El proceso aquí es la atrapada o el «atrapamiento». Cuando operamos desde el deseo puro, estamos «al efecto» de lo que deseamos. Ya no somos dueños de nuestras decisiones; lo que deseamos nos domina.
Nuevamente, la publicidad y el marketing juegan con esto. Si pueden crear una conexión inconsciente entre un símbolo y un deseo profundo, nos tienen atrapados. Y el deseo puede mover una vida entera: el deseo de un título, de éxito, de fama, de dinero, de esa casa en la colina… El problema es que el deseo nace de una sensación de carencia. Es un «querer esto» constante que nunca se satisface, porque la energía del deseo en sí misma es insaciable. Desear algo crea más deseo.
Hawkins hace una correlación muy interesante aquí con los centros de energía del cuerpo, los chakras. Menciona que estos niveles bajos se corresponden con el bazo, el chakra base y el plexo solar. Es una energía muy instintiva, muy de supervivencia y de «necesidad». Y cuando ese deseo constante se ve frustrado —porque, como hemos dicho, nunca es suficiente—, se produce una reacción inevitable que nos lleva al siguiente nivel.
El Nivel de la Ira (150)
Cuando el deseo se bloquea, surge la Ira, calibrada en 150. La ira tiene una cantidad enorme de poder y energía. Todos hemos sentido alguna vez esa fuerza volcánica que surge cuando nos sentimos frustrados o tratados injustamente.
Lo fascinante del análisis de Hawkins es que la ira, a pesar de ser un campo de energía que puede ser destructivo, ha sido el motor de grandes cambios sociales positivos. Piénsalo: cuando grupos de personas que estaban en la apatía o la desesperanza —»en la parte trasera del autobús», como dice Hawkins— se cansan de su situación, lo que les saca de ahí suele ser la ira.
Esa indignación, ese «ya basta», activa una energía de expansión. Al contrario que el miedo, que te encoge, la ira te expande. Hawkins pone el ejemplo de su gata: cuando se enfada, su cola se hincha, se eriza y parece el doble de grande. Es una respuesta biológica para intimidar al enemigo.
Estratégicamente, la ira puede ser útil si sabes cómo canalizarla. Ha impulsado movimientos por los derechos civiles y cambios legislativos profundos. Pero en nuestro día a día, si nos quedamos atrapados en ella, se manifiesta como resentimiento, odio, rencores o incluso guerra. Es una energía que, aunque es expansiva, sigue estando por debajo del nivel de 200, lo que significa que sigue basándose en la fuerza y no en el poder real. Sigue siendo una energía que consume al que la porta.
El Nivel del Orgullo (175)
Llegamos al último escalón antes de la gran frontera del coraje: el Orgullo, calibrado en 175.
El orgullo es el nivel que mueve, por ejemplo, al Cuerpo de Marines de los Estados Unidos. Tiene mucha energía y, comparado con los niveles de abajo (miedo, ira, apatía), se siente mucho mejor. Es un estado de mucha más «aliveness» o vitalidad. Sin embargo, Hawkins nos advierte: el orgullo es traicionero. Tiene una dirección negativa porque, como dice el dicho, «el orgullo precede a la caída».
¿Por qué el orgullo es un problema estratégico? Porque su proceso en la consciencia es la inflación. Tenemos «la cabeza hinchada», nos sentimos demasiado importantes. Y esto nos lleva a un estado que Hawkins describe como «incapaz de ser enseñado» (unteachable).
Cuando operamos desde el orgullo, tenemos una mente cerrada. Nos posicionamos en un lugar donde «nosotros tenemos razón y el mundo está equivocado». Esto nos obliga a estar constantemente a la defensiva, gastando una cantidad ingente de energía en proteger nuestra imagen, nuestra posición o nuestras ideas. El orgullo se basa en la negación de nuestras debilidades y en el miedo subyacente a perder esa importancia que nos hemos dado.
Si te fijas, todos estos niveles se alimentan entre sí. Puedes sentir ira por tu propio orgullo, o miedo por tu sufrimiento. Son campos de energía que se refuerzan y que te mantienen en un bucle de victimismo.
Quiero recalcar esto porque es el corazón de la enseñanza de Hawkins sobre estos niveles inferiores: el pensamiento de que la felicidad está fuera de ti.
Mientras sigamos operando en estos campos (culpa, apatía, sufrimiento, miedo, deseo, ira u orgullo), estamos asumiendo que nuestra supervivencia y nuestro bienestar dependen de algo externo. Por lo tanto, somos impotentes. Somos víctimas de las circunstancias, de la economía, de los demás o de la suerte.
Como estratega, te invito a reflexionar sobre cuántas veces tomamos decisiones profesionales basadas en el orgullo de no querer «perder» frente a un competidor, o en el deseo obsesivo de alcanzar una cifra, o en el miedo a quedarnos atrás. Según el mapa de Hawkins, todas esas decisiones están calibrando por debajo de 200. No están alineadas con la verdad que apoya la vida; están usando la fuerza, y la fuerza siempre genera una contra-fuerza.
Para salir de este bucle, Hawkins nos propone un cambio radical: dejar de proyectar nuestra fuente de poder hacia afuera. Y el primer paso para esa liberación es el nivel que marca el cambio de paradigma, el nivel de los 200, del que hablaremos en profundidad en el siguiente bloque.
Es vital entender que estos estados no son solo «ideas» en nuestra cabeza. Como mencioné antes, Hawkins subraya que cada uno de estos campos de energía provoca un cambio real en nuestra química cerebral. Estar en un estado de ira o de orgullo cambia la forma en que tu cerebro procesa la información y cómo tu cuerpo reacciona. No es algo abstracto; es biológico y es medible.
Por eso, cuando nos sentimos «atascados» o «quemados», a menudo es porque hemos estado operando durante demasiado tiempo en niveles de baja energía que consumen nuestra vitalidad. La solución no es «trabajar más duro» (eso sería usar más fuerza), sino recalibrar nuestra consciencia para subir de nivel.
Llegamos al punto de inflexión. Si este podcast fuera una película, este sería el momento en el que el protagonista deja de huir y se da la vuelta para enfrentar lo que tiene delante. Estamos en el nivel 200, el nivel del Coraje.
Como estratega, te digo que entender este nivel no es solo una cuestión de «desarrollo personal»; es una cuestión de supervivencia empresarial y coherencia vital. Según el Dr. Hawkins, el 200 no es un número más en la escala. Es la frontera absoluta entre lo que él llama la Fuerza y lo que define como el Poder.
Quiero que visualices el mapa que Hawkins describe en su investigación. Imagina una caja que contiene todos los niveles de los que hemos hablado: culpa, apatía, sufrimiento, miedo, deseo, ira y orgullo. Todos ellos están por debajo de 200. Y todos ellos tienen algo en común en el modelo matemático de Hawkins: las flechas de su campo de energía apuntan hacia la izquierda.
¿Qué significa que apunten hacia la izquierda? Hawkins lo asocia con la falsedad y con lo que es «anti-vida». Son campos que no apoyan la existencia, que no la nutren. Cuando operas por debajo de 200, estás usando la fuerza. Y la fuerza, por definición, siempre encuentra resistencia. La fuerza consume energía, te agota, te deja vacío. Es el esfuerzo constante de intentar empujar una pared que no se mueve.
Pero cuando llegas al Coraje, a esos 200 puntos de calibración, la flecha cambia de dirección. Empieza a apuntar hacia la derecha. Aquí es donde entramos en el alineamiento con la Verdad. A partir de aquí, el campo de energía empieza a apoyar la vida y a nutrirla. Esto es el Poder real. El poder no necesita empujar; el poder sostiene, atrae y crea.
El Coraje como Puerta a la Responsabilidad
Estratégicamente, ¿qué ocurre en el nivel del Coraje? Ocurre algo revolucionario: dejamos de ser víctimas.
Recuerda lo que decíamos antes: todos los niveles inferiores se basan en la premisa de que «mi felicidad y mi supervivencia dependen de algo externo». Por eso el miedo, por eso la ira, por eso la victimización. Pero en el nivel 200, el individuo empieza a darse cuenta de que la fuente de su poder y de su estado interno no está «ahí fuera».
El Coraje es el nivel de la capacidad. Es donde dices: «Puedo manejar esto». No significa que el miedo haya desaparecido por completo, sino que ya no te detiene. Tienes la energía suficiente para mirar tus problemas de frente y empezar a buscar soluciones en lugar de culpables.
Desde la perspectiva de Hawkins, esto es fundamental para la sanación, tanto física como mental. Él menciona que ha trabajado años con adicciones, depresión, estrés y pérdida. Y la clave para superar cualquiera de estos estados es siempre la misma: subir la calibración de la consciencia. Salir de la zona de «fuerza» y entrar en la zona de «poder».
La Identificación: Del «pequeño yo» al «Gran Yo»
Aquí el Dr. Hawkins introduce un concepto que es pura estrategia de identidad. Él explica que, dentro de esa «caja» de niveles inferiores, lo que la persona define como «yo» o «mí mismo» es en realidad el ego. Es el «self» con «s» minúscula.
Este pequeño yo es el que se siente herido por la crítica, el que tiene miedo al futuro, el que desea desesperadamente el reconocimiento externo y el que se infla de orgullo para ocultar su inseguridad. Es un yo limitado, frágil y, sobre todo, reactivo.
Sin embargo, a medida que ascendemos hacia el tope de la escala y cruzamos la frontera del Coraje, empezamos a vislumbrar lo que Hawkins llama el Self con «S» mayúscula. Este es el Ser que trasciende la identificación con el pequeño yo personal.
Cuando calibras por encima de 200, y especialmente cuando te acercas a niveles más altos como la iluminación (que él sitúa en los 600), empiezas a trascender la dualidad. Empiezas a entender que no eres solo ese conjunto de miedos y deseos, sino que eres parte de un campo de energía mucho más vasto y poderoso.
Como investigador, Hawkins no se queda solo en la teoría. Él explica que entender este mapa tiene aplicaciones directas en problemas humanos tangibles como el alcoholismo, el estrés o las enfermedades.
¿Por qué enfermamos o por qué nos bloqueamos? Según este marco, ocurre porque estamos operando en campos de energía que no apoyan la vida. Si tu campo dominante es la culpa (30) o la apatía (50), tu biología recibe una señal constante de «destrucción» o «falta de energía». Como decíamos en el bloque anterior, esto cambia tu química cerebral.
La curación, por tanto, no es solo arreglar un síntoma químico, sino cambiar el campo de energía en el que reside tu consciencia. Hawkins describe cómo, en su propia vida y en su práctica clínica, ha visto que cuando una persona cambia su percepción —su visión del mundo y su visión de Dios—, su cuerpo empieza a responder de forma distinta.
Si pasas de ver el mundo como un «lugar de pecado y sufrimiento» (visión de la culpa) a verlo como un «lugar de oportunidades» o un «reto manejable» (visión del coraje), tu sistema nervioso sale del estado de alerta constante. La energía que antes usabas para «encogerte» (miedo) o para «inflarte» (orgullo), ahora está disponible para la reparación celular y para el pensamiento creativo.
El Mapa como Modelo Matemático de Decisiones
Quiero que pienses en tu negocio o en tu carrera profesional como un sistema que calibras constantemente. Cada vez que tomas una decisión basada en la «fuerza» (por ejemplo, manipular a un cliente desde su miedo o su deseo insaciable), estás inyectando energía de baja calibración en tu sistema. Estás apuntando la flecha hacia la izquierda.
Puede que consigas un resultado a corto plazo —la fuerza puede mover cosas—, pero estarás creando una contra-fuerza. Estarás operando en un campo de falsedad que, tarde o temprano, te pasará factura en forma de estrés, agotamiento o fracaso sistémico.
En cambio, cuando decides desde el Coraje, desde la integridad y desde lo que Hawkins llama la Verdad, estás alineado con el Poder. El Poder es sostenible. El Poder no genera resistencia porque no está intentando «ganar» a costa de otros, sino que está apoyando la vida.
Hawkins menciona algo vital: estos niveles de energía han sido verificados por muchas personas utilizando la kinesiología. Es algo que puedes comprobar tú mismo. Cuando estás ante la verdad, eres fuerte. Cuando estás ante la falsedad, eres débil. Tu cuerpo lo sabe antes que tu intelecto.
La Trampa del Intelecto
Aquí hay una advertencia de Hawkins que me parece magistral: el intelecto justificará cualquier posición que la persona sostenga inconscientemente.
Si estás en un nivel de apatía, tu intelecto buscará filosofías existencialistas que demuestren que la vida no tiene sentido. Si estás en un nivel de orgullo, tu intelecto creará argumentos brillantes para demostrar por qué tú tienes razón y los demás están equivocados.
El intelecto es una herramienta excelente, pero es un servidor de la posición de consciencia en la que te encuentras. Por eso no puedes «razonar» para salir de la depresión o del miedo. Tienes que cambiar el campo de energía. Tienes que dejar de resistirte al miedo, dejar que se agote y elegir una nueva posición: la del Coraje.
En el Coraje, dejas de preguntar «¿por qué me pasa esto a mí?» (pregunta de víctima) y empiezas a preguntar «¿qué puedo hacer con esto?» (pregunta de poder).
Hawkins explica que el mapa no se detiene en el Coraje. A partir de los 200, la escala se vuelve cada vez más potente. El Coraje es solo el principio de lo que él llama el «campo de la verdad».
Cuando subimos, empezamos a encontrar niveles como la Neutralidad, la Voluntad, la Aceptación y la Razón. Cada uno de estos niveles aumenta exponencialmente nuestra capacidad de influir en el mundo de forma positiva y sin esfuerzo.
Pero antes de poder aspirar a la «Razón» o al «Amor» (que en este mapa son niveles de energía muy altos), tenemos que asegurar nuestra posición en el Coraje. Tenemos que estar dispuestos a enfrentar nuestras sombras —esa culpa, esa ira, ese orgullo— y dejar de proyectarlas fuera.
La verdadera estrategia de crecimiento, según el marco de Hawkins, no es añadir más conocimientos técnicos a tu mente, sino limpiar los campos de energía negativos que están bloqueando tu acceso al poder real. Es un proceso de des-aprendizaje y de honestidad brutal con uno mismo.
Entramos en la fase más transformadora de este análisis. Si hasta ahora hemos estado identificando las «fugas de energía» y los estados que nos mantienen como víctimas del entorno, ahora vamos a cruzar el puente definitivo. Como estratega, entiendo que para que un sistema sea eficiente, no solo debe dejar de perder recursos, sino que debe empezar a generarlos de forma autónoma. Y eso es exactamente lo que sucede cuando pasamos del nivel 200 hacia arriba en el Mapa de la Consciencia del Dr. David Hawkins.
La Ciencia de la Verdad: Calibrando el Éxito
Hablemos de la herramienta que Hawkins utilizó para validar todo este modelo: la Kinesiología. Quiero que te detengas un segundo a pensar en la implicación estratégica de esto. Hawkins no nos está dando una opinión filosófica sobre qué emociones son «buenas» o «malas». Nos está hablando de un modelo matemático derivado de una investigación de diez años en diversos campos.
Él explica que cualquier persona, en su propia casa, puede verificar estas calibraciones. El proceso es sencillo pero profundo: una persona presiona el brazo de otra mientras esta sostiene un pensamiento o una afirmación. Si lo que se sostiene es «falso» o «anti-vida» (niveles por debajo de 200), el músculo se debilita. Si es «verdadero» o «apoya la vida» (200 o más), el músculo permanece fuerte.
Desde una perspectiva de negocio y marca personal, esto es revolucionario. Significa que la verdad tiene un poder físico medible, mientras que la falsedad es intrínsecamente débil. Cuando intentas vender un producto en el que no crees, o cuando lideras un equipo desde una posición de orgullo o miedo, tu sistema —tu cuerpo, tu mente y tu energía— se debilita. No es una metáfora; es una respuesta fisiológica calibrada. Hawkins observó que el nivel de Coraje (200) es donde el brazo se mantiene fuerte por primera vez ante la verdad.
Esto cambia por completo nuestra visión de la competitividad. A menudo pensamos que para ganar necesitamos «fuerza» (agresividad, manipulación, presión). Pero Hawkins nos demuestra que la fuerza es, por definición, el resultado de una calibración baja. La verdadera potencia, el Poder, surge de la alineación con la verdad. Por eso, a medida que subimos en la escala hacia el nivel 600 (la Iluminación), el campo de energía se vuelve exponencialmente más poderoso.
Uno de los puntos centrales del trabajo de Hawkins, y que me parece vital para cualquier profesional de alto rendimiento, es la relación entre el Cuerpo, la Mente y el Espíritu. En sus charlas sobre sanación, Hawkins dedica un tiempo extenso a explicar este vínculo.
Él sostiene que entender esta relación es la clave para la autosanación y para resolver problemas humanos que parecen irresolubles, como el estrés crónico, el alcoholismo o la depresión profunda. Para Hawkins, la enfermedad o el bloqueo no son eventos aislados; son manifestaciones de una posición de la consciencia.
¿Cómo funciona esto? Imagina que tu consciencia es el sistema operativo. Si el sistema operativo está funcionando en «Apatía» (50), la orden que envía al hardware (tu cuerpo) es de «desenergización». Si funciona en «Culpa» (30), la orden es de «destrucción». Esto produce cambios en lo que Hawkins llama la química cerebral y los neurotransmisores.
Como estratega, yo lo veo así: tu cuerpo es la terminal que ejecuta las órdenes de tu nivel de consciencia. Si quieres cambiar los resultados de salud o de rendimiento, no sirve de nada solo «parchear» la terminal (el cuerpo o los síntomas). Tienes que subir de nivel en el mapa.
Hawkins menciona que al entender el mapa, la aplicación a todos los problemas humanos se vuelve evidente. Cuando subes al Coraje y dejas de verte como una víctima, la relación entre tu mente y tu espíritu cambia. Empiezas a conectar con lo que él llama «Aliveness» o vitalidad. Es esa energía de la vida misma, que en diferentes tradiciones se ha llamado Buda, Krishna o Espíritu, y que no es más que la consciencia de estar plenamente vivo y alineado con la fuente de poder.
Trascendiendo el Ego: El Pequeño «yo» frente al «Gran Yo»
Aquí es donde Hawkins se vuelve más profundo y analítico. Él hace una distinción clara: todo lo que está dentro de la «caja» de niveles inferiores (por debajo de 600, pero especialmente por debajo de 200) es lo que llamamos ego. Es el «yo» con minúscula.
Este ego es una construcción basada en la identificación con el cuerpo, con los logros personales, con las posesiones y con la necesidad de tener razón. Es un sistema de supervivencia que, aunque necesario en niveles básicos, se vuelve una cárcel para el crecimiento estratégico. El ego se alimenta de la dualidad: «yo contra el mundo», «éxito contra fracaso», «mi razón contra tu error».
Sin embargo, Hawkins explica que más allá de esos niveles, cuando alcanzamos la Iluminación (600), ocurre una trascendencia. La identificación con ese pequeño «yo» personal desaparece. Entras en el nivel del Self con «S» mayúscula.
Desde una perspectiva empresarial, esto puede parecer lejano, pero tiene una aplicación práctica inmediata: el desapego. Cuando no estás identificado con tu ego, no te tomas los fracasos del mercado como ataques personales. No necesitas defender tu orgullo cuando alguien cuestiona tu idea. Tienes la libertad de ver la realidad tal como es (Verdad) y no como tu ego necesita que sea para sentirse seguro. Esta es la máxima ventaja competitiva: la capacidad de ver con claridad sin el filtro de la distorsión emocional del miedo o el orgullo.
El Proceso de Desenergización y Recuperación
Hawkins analiza cómo la pérdida de energía en los niveles bajos (como el Sufrimiento en 75 o la Apatía en 50) nos deja «desanimados» o sin espíritu. La palabra que usa es «dispirited». Es la pérdida de la voluntad de vivir, lo que corta nuestra conexión con la energía que sostiene la vida.
Pero hay esperanza en este modelo. Hawkins nos dice que, al ser un mapa de energía, podemos movernos por él. Si una persona en apatía empieza a sentir Grief (sufrimiento/aflicción), es una señal de mejora porque está recuperando algo de energía emocional. Si de ahí pasa al Miedo, está subiendo de nivel porque el miedo tiene más energía para actuar. Y si del miedo pasa a la Ira, aunque nos parezca una emoción negativa, es un salto cuántico hacia arriba porque la ira tiene la fuerza necesaria para generar movimientos sociales y cambios estructurales.
Estratégicamente, esto nos enseña a no juzgar nuestras emociones negativas, sino a entenderlas como peldaños en una escalera de calibración. El objetivo siempre es llegar al Coraje (200), porque es ahí donde la flecha cambia de dirección y dejas de consumir energía del sistema para empezar a aportarla.
Hawkins es muy claro: los niveles por debajo del coraje son estados de victimización. Eres una víctima de tus deseos, de tu ira, de tu orgullo o de tus miedos. Y como eres una víctima, has proyectado tu poder fuera de ti.
Para un emprendedor o un líder, la victimización es el veneno más lento y eficaz. Si crees que tu éxito depende de la suerte, de que no haya crisis o de que tus empleados se comporten exactamente como tú quieres, estás operando por debajo de 200. Estás usando la Fuerza para intentar controlar lo incontrolable.
En cambio, cuando aplicas el enfoque de la consciencia que propone Hawkins, empiezas a retirar esas proyecciones. Entiendes que el «mundo exterior» es una percepción que surge de tu propio nivel de calibración. Si calibras en Miedo, verás un mundo peligroso. Si calibras en Culpa, verás un mundo de pecado. Si calibras en Coraje, verás un mundo lleno de retos y oportunidades que puedes manejar.
Hawkins nos invita a utilizar la kinesiología mental para preguntarnos constantemente: «¿Este pensamiento que estoy teniendo es verdadero o falso?», «¿Esta decisión está apoyando la vida o es una reacción de mi ego?». Al alinearnos con lo que es «verdadero» y «pro-vida», nuestra calibración sube automáticamente.
La Neutralidad y el Poder de la No-Resistencia
Aunque el transcript se centra mucho en los niveles inferiores y el salto al coraje, Hawkins deja caer la importancia de lo que viene después. Al subir de nivel, la energía se vuelve más fluida. Ya no necesitas «inflarte» como en el nivel del Orgullo (175) para parecer importante. No necesitas «encogerte» como en el Miedo (100).
Entras en un estado de Poder que es natural y no forzado. Es la diferencia entre un líder que tiene que gritar para ser escuchado (Fuerza) y uno cuya mera presencia inspira acción (Poder). Esta diferencia radica en la calibración de su campo de energía.
Hawkins menciona que ha trabajado con personas en estados de pérdida mayor y depresión, y el camino de salida siempre ha sido el mismo: enfrentar la energía subyacente. Si sientes depresión, enfrenta el miedo a haber perdido tu fuente de felicidad externa. Al dejar de resistir esa energía y permitir que se agote, saltas de nivel. Es un proceso de rendición del ego para ganar el poder del Ser.
Llegamos al tramo final de este viaje por el Mapa de la Consciencia. Si has seguido los bloques anteriores, habrás notado que no estamos hablando simplemente de «sentirse bien» o de psicología positiva. Estamos hablando de un modelo matemático y clínico que el Dr. David Hawkins construyó tras décadas de investigación psiquiátrica y un análisis profundo de la naturaleza de la realidad.
Como estratega, lo que más me impacta de este mapa es su capacidad para predecir resultados basándose en la energía. Hawkins nos dice que, al entender este mapa, la aplicación a todos los problemas humanos —desde los negocios hasta la salud y las relaciones— se vuelve «bastante aparente». En este bloque final, quiero que reflexionemos sobre las implicaciones a largo plazo de este modelo y cómo puede transformar radicalmente tu toma de decisiones y tu visión del futuro.
La Trampa del Intelecto y la Justificación de la Realidad
Hay un punto en el transcript de Hawkins que es, quizás, el más peligroso para personas analíticas como tú y como yo. Él afirma que el intelecto justificará cualquier posición que la persona sostenga de forma inconsciente.
Párate a pensar en esto un segundo. Si tu campo de energía dominante es el Miedo (100) o el Orgullo (175), tu mente —que es una herramienta increíblemente potente— no buscará la verdad objetiva. Lo que hará será racionalizar, defender y hacer que esa posición parezca «sensata».
Estratégicamente, esto es un desastre. Significa que si no somos conscientes de nuestra calibración energética, nuestro cerebro trabajará en nuestra contra, construyendo una realidad que encaje con nuestra limitación emocional. La solución que propone Hawkins no es «pensar más», sino cambiar el campo de energía desde el que pensamos.
La Anatomía de la Decisión: De la Reacción a la Creación
A lo largo de este episodio, hemos visto que los niveles inferiores (Culpa, Apatía, Sufrimiento, Miedo, Deseo, Ira y Orgullo) son estados de victimización. Hawkins es tajante: en estos niveles, has proyectado tu poder fuera de ti mismo. Crees que tu felicidad depende del Cadillac, de la casa en la colina, del éxito, de la fama o de la aprobación de los demás.
Esto crea lo que él llama un proceso de atrapamiento (en el Deseo) o de deflación (en el Miedo). Estás constantemente «al efecto» de lo que sucede fuera.
Pero fíjate en lo que ocurre cuando aplicamos el marco de Hawkins para tomar decisiones estratégicas. En lugar de intentar manipular el mundo exterior para sentirnos seguros (usar la Fuerza), empezamos a trabajar en nuestra propia calibración (usar el Poder).
Hawkins menciona que el camino para superar, por ejemplo, una depresión es mirar el miedo que hay debajo. El miedo a haber perdido la fuente de nuestra felicidad. Al enfrentar ese miedo y dejar de resistir su energía, la depresión (que es una desenergización masiva) desaparece.
Esta es la clave del autoliderazgo: la capacidad de identificar la emoción subyacente y permitir que su energía se agote para poder subir en la escala. No es un proceso académico; es un proceso de honestidad brutal. Hawkins nos invita a preguntarnos: «¿Desde qué nivel estoy operando ahora?». ¿Es una decisión desde la expansión de la Ira constructiva que busca un cambio social, o es desde el encogimiento del Miedo?
Uno de los aspectos más fascinantes del mapa es cómo cambia nuestra percepción de lo absoluto según dónde calibramos. Hawkins explica que el tipo de Dios en el que crees —o la fuerza suprema que imaginas que rige el universo— es un reflejo de tu nivel de consciencia:
¿Por qué es esto importante para un estratega o un creador? Porque tu visión del «Poder Superior» o de las «Leyes del Mercado» determina lo que crees que es posible. Si crees en un universo castigador o indiferente, actuarás con cautela, miedo y desconfianza. Si logras subir en la escala, tu percepción del mundo se vuelve más clara, más brillante y, sobre todo, más llena de «Aliveness» (vitalidad).
Hawkins pasó años investigando la relación entre la consciencia y la química cerebral. Esto no es un detalle menor. Él afirma que cada campo de energía resulta en un cambio en los neurotransmisores.
Cuando vivimos en niveles de Miedo, Ira u Orgullo, nuestro cuerpo está en un estado de estrés constante, de inflación o de deflación. Estamos consumiendo nuestra energía vital para mantener una postura defensiva. A largo plazo, esto conduce a lo que Hawkins observó en su práctica clínica: enfermedades, falta de cooperación con el tratamiento y una espiral de autodestrucción.
En cambio, cuando aprendemos a calibrar en niveles de Verdad (por encima de 200), estamos nutriendo la vida. El proceso se vuelve uno de alineamiento. Ya no necesitas forzar los resultados porque estás operando en un campo que apoya la existencia.
Para los que nos dedicamos a la estrategia y la creación, esto significa que el «foco» y la «productividad» no dependen de una nueva app o de una técnica de gestión del tiempo. Dependen de nuestra capacidad para mantener una calibración que no esté drenando nuestro sistema nervioso. La verdadera ventaja competitiva del futuro no será el acceso a la información, sino la calidad de la consciencia desde la cual procesamos esa información.
Conclusión: Trascender el «yo» para encontrar el Ser
El Dr. David Hawkins nos deja una lección final poderosa: la meta última de este mapa es la trascendencia del pequeño «yo» personal, ese ego que se siente víctima o que necesita sentirse superior, para alcanzar el nivel de la Iluminación (600), donde nos identificamos con el Self (con S mayúscula).
En ese nivel, desaparece la dualidad. Ya no hay un «yo» contra un «mundo». Solo hay consciencia y energía pura. Aunque la mayoría de nosotros pasamos la vida navegando los niveles intermedios, tener este mapa nos da una brújula. Nos permite saber que, incluso en los momentos de mayor pérdida o dolor, existe una salida a través del aumento de nuestra propia energía.
Como dice Hawkins, este mapa es una síntesis de diez años de investigación, pero su aplicación es inmediata. Puedes empezar hoy mismo a observar tus pensamientos y, mediante la kinesiología o simplemente mediante la observación honesta, discernir si lo que estás sintiendo te debilita o te fortalece.
Recuerda: la Verdad apoya la vida. La Falsedad la consume.
Decide hoy desde dónde quieres construir tu futuro. ¿Desde la fuerza de un ego que teme perder, o desde el poder de una consciencia que se reconoce capaz de manejar cualquier reto? El mapa está ahí. La decisión de en qué dirección apuntar tu flecha es, como siempre, solo tuya.
Reflexión Final
Espero que este desglose del trabajo del Dr. David Hawkins te haya servido para mirar tu propia realidad con otros ojos. No hemos inventado nada externo; nos hemos ceñido a la estructura de un hombre que dedicó su vida a medir lo que parece invisible, pero que rige todo lo que somos.
Este episodio es solo el principio. La verdadera maestría consiste en aplicar este mapa cuando las cosas se ponen difíciles, cuando el deseo nos atrapa o cuando el orgullo nos cierra la mente. Ahí es donde la calibración se convierte en tu mejor estrategia.
Gracias por acompañarme en este análisis profundo. Nos vemos en el camino hacia una consciencia más elevada y un éxito mucho más humano y poderoso.
Juan Merodio
Juan Merodio es conferenciante internacional y emprendedor en innovación, IA y negocio. Con más de 20 años creando y liderando empresas, ha impartido más de 1.000 conferencias en España, Estados Unidos, Japón y Latinoamérica. Fundador de TEKDI y autor de 16 libros. Pero si algo lo define no es su currículum, sino su capacidad para ver lo que viene… y construirlo antes que nadie.
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