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Biohacking y claridad mental para decisiones de alto impacto


7 de febrero | Por Juan Merodio

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Quiero empezar este episodio con una confesión que, si eres emprendedor, directivo o alguien con una carga de responsabilidad alta, te va a sonar muy familiar. Durante años, mi mayor obsesión fue la productividad externa. Herramientas de gestión de proyectos, automatizaciones con IA, el último software de análisis de datos, metodologías ágiles… Ya sabes, todo lo que ocurre de la pantalla hacia afuera.

Pero hubo un momento, hace no mucho, en el que me di cuenta de una verdad incómoda: puedes tener el mejor motor del mundo, pero si el combustible que le echas crea residuos o si el sistema de refrigeración falla, el coche se va a detener a mitad de la carrera. Y en nuestro caso, como profesionales, ese motor es el cerebro.

Últimamente me habrás oído hablar mucho de inteligencia artificial aplicada a la empresa. Es mi día a día. Pero hoy quiero hablarte de una inteligencia que a veces descuidamos: la inteligencia metabólica.

Me he pasado semanas sumergido en las investigaciones del Dr. Dom D’Agostino, uno de los mayores expertos mundiales en cetosis y fisiología, y analizando sus conversaciones con Tim Ferriss. Lo que he extraído no es una «dieta para perder peso», aunque eso ocurra. Lo que he extraído es un framework de alto rendimiento cognitivo que tiene el potencial de cambiar radicalmente cómo tomas decisiones, cómo gestionas el estrés y cómo te proyectas a diez o veinte años vista en tu carrera profesional.

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Seguramente has oído hablar de la cetosis. Quizás te suene a algo extremo, a comer solo carne o a algo propio de biohackers de Silicon Valley. Pero quiero que hoy bajes conmigo esto a la tierra. Quiero que lo mires no como un tema de nutrición, sino como una decisión estratégica de negocio.

Piénsalo por un momento. Tú y yo vivimos de nuestra capacidad de análisis. Mi trabajo, y probablemente el tuyo, consiste en conectar puntos, prever tendencias de mercado y resolver problemas complejos bajo presión. Si tu cerebro está funcionando con un combustible que genera picos de energía seguidos de «niebla mental», estás operando en desventaja competitiva.

A menudo me preguntan: «Juan, ¿cómo mantienes el foco con tantos proyectos?» O «¿cómo decides qué tecnología implementar y cuál ignorar?». La respuesta corta es que intento que mi cerebro esté lo más «silencioso» posible. Y aquí es donde entra el primer concepto clave que aprendí de D’Agostino: la cetosis tiene la capacidad de «aquietar la mente».

No es una metáfora poética. Es neuroquímica pura. D’Agostino explica que cuando nuestro cuerpo utiliza cuerpos cetónicos en lugar de glucosa como fuente principal de energía, se produce un cambio en el equilibrio de neurotransmisores. Aumenta el GABA, que es el neurotransmisor que nos da estabilidad y calma, y disminuye el glutamato, que en exceso puede sobreexcitar el cerebro y generar esa sensación de ansiedad o multitarea constante que tanto nos drena.

Imagina poder enfrentarte a una crisis con un cliente o a una decisión financiera importante con una mente que no grita, sino que analiza. Eso es lo que yo llamo claridad estratégica.

Pero, ¿por qué te cuento esto ahora? Porque estamos en un cambio de era. La IA está asumiendo las tareas mecánicas, lo que significa que el único valor real que nos queda como humanos es el pensamiento de alto nivel. Y para pensar a ese nivel, necesitamos una biología optimizada.

Te confieso que yo mismo he cometido el error de priorizar el «hacer» sobre el «ser». He tenido épocas de dormir poco, comer lo que fuera entre reunión y reunión, y pensar que el café era mi mejor aliado. Pero el café es un préstamo de energía con intereses muy altos. Lo que buscamos aquí no es un estímulo externo, sino una reconfiguración interna.

D’Agostino habla de algo fascinante: la Memoria Metabólica. Del mismo modo que existe la memoria muscular —ese fenómeno por el cual, si dejas de ir al gimnasio y vuelves meses después, tu cuerpo recupera el músculo mucho más rápido que la primera vez—, nuestro metabolismo también recuerda.

Si entrenas a tu cuerpo para entrar en estados de cetosis de manera intermitente, estás creando una flexibilidad que te permite saltar de una fuente de energía a otra sin el famoso «bajón» o la «gripe keto». En el mundo de la empresa, esto se traduce en resiliencia. Si un día tengo una jornada maratoniana de consultoría y no tengo tiempo para una comida estructurada, mi cerebro no se apaga. Mi cuerpo sabe que tiene reservas de grasa y sabe cómo convertirlas en combustible cerebral de alta calidad de forma inmediata. Eso es autonomía.

A lo largo de este episodio, quiero que analicemos juntos varios frentes. Primero, vamos a entender qué ocurre realmente en tu cuerpo cuando decides cambiar el azúcar por las grasas saludables, pero desde una perspectiva de eficiencia celular. No quiero aburrirte con bioquímica básica, quiero que entiendas el ROI (retorno de inversión) de esta decisión.

Hablaremos también de algo que me ha dejado pensando mucho: el impacto de la cetosis en la prevención de enfermedades neurodegenerativas. Si estás construyendo un patrimonio, una marca personal o una empresa, lo haces para disfrutarlo en el futuro. ¿De qué sirve el éxito financiero si tu cerebro llega a los 70 años con una inflamación sistémica que te impide recordar por qué hiciste todo ese esfuerzo?

D’Agostino menciona estudios sobre el Alzheimer y cómo la cetosis puede actuar como un escudo protector. Esto, para mí, es gestión de riesgos. Así como diversificamos inversiones o protegemos nuestra propiedad intelectual, debemos proteger nuestro hardware biológico.

También quiero compartirte mis propias dudas. No creas que esto es un camino de rosas. Yo soy un apasionado de mi trabajo, y a veces, ese mismo apasionamiento me lleva a los excesos. He tenido que aprender a monitorizarme. He usado CGMs (monitores continuos de glucosa) para ver cómo reacciona mi cuerpo a una charla en un congreso o a un post que se vuelve viral. Es increíble ver cómo el estrés psicológico altera tu glucosa tanto como un pastel de chocolate.

Si aprendemos a leer estas señales, podemos empezar a hackear nuestro propio rendimiento. Tim Ferriss, en su charla con Dom, mencionaba cómo la cetosis le ayudó a superar secuelas cognitivas de la enfermedad de Lyme. Fue un «último recurso» que terminó siendo su mayor descubrimiento. A veces, los grandes aprendizajes vienen de los momentos de crisis.

En mi caso, el aprendizaje vino de la observación del mercado. He visto a líderes brillantes quemarse en tres años. He visto a consultores con un talento increíble perder el foco por una mala gestión de su energía vital. Y me prometí que yo no sería uno de ellos. Mi objetivo es que tú tampoco lo seas.

Así que, en este episodio, no solo vamos a hablar de ciencia. Vamos a hablar de sistemas. De cómo puedes empezar a implementar cambios pequeños: el ayuno intermitente, la selección de alimentos que no disparen tu insulina, y cómo medir si lo que estás haciendo funciona para ti. Porque, al final del día, cada cuerpo es una entidad metabólica única. Lo que me funciona a mí en Madrid, después de una sesión de entrenamiento, puede no funcionarte exactamente igual a ti. Pero los principios… los principios son universales.

Vamos a explorar cómo la reducción de la insulina no solo quema grasa, sino que reduce la inflamación sistémica. Y la inflamación, querido amigo, es la mayor enemiga de la creatividad. Un cerebro inflamado es un cerebro que solo puede reaccionar, no puede crear.

Antes de entrar profundamente en el marco conceptual y en los principios técnicos que D’Agostino propone, quiero que te hagas una pregunta. Es una pregunta incómoda, de esas que me gusta hacerme a mí mismo cuando siento que estoy en piloto automático:

«¿Estás operando hoy al máximo de tu capacidad intelectual, o te has acostumbrado a vivir en una neblina mental permanente que consideras normal?»

La mayoría de la gente responde que es «lo normal». Pero lo normal no es lo óptimo. Lo normal hoy es estar cansado, inflamado y distraído. Nosotros no buscamos ser normales; buscamos la excelencia estratégica.

Acompáñame en este viaje. Vamos a desglosar los modelos mentales detrás de la cetosis, vamos a cuestionar los dogmas nutricionales que nos han vendido y, sobre todo, vamos a diseñar un plan para que tu cerebro sea tu mayor activo competitivo.

Vamos a entrar en el Marco Conceptual. Y quiero que lo mires como si estuviéramos auditando la infraestructura tecnológica de una empresa.

 

El sistema operativo híbrido: Glucosa vs. Cetonas

Lo primero que tenemos que entender es que nuestro cuerpo no es una máquina de un solo combustible. Somos, por diseño evolutivo, un sistema híbrido. Imagina un coche que puede funcionar con gasolina de baja calidad (la glucosa) o con electricidad de alto rendimiento (las cetonas).

La glucólisis es el estado en el que la mayoría de la población vive el 100% del tiempo. Es el proceso de quemar azúcar para obtener energía. Es rápido, es eficiente para ráfagas cortas, pero tiene un problema de «residuos» y de estabilidad. Cuando dependes solo de la glucosa, tu energía está sujeta a picos y valles. Comes, tu glucosa sube, la insulina se dispara para gestionarla, y al poco tiempo la glucosa cae. En ese valle es donde aparece el hambre voraz, la irritabilidad y, lo que es peor para nosotros, la pérdida de foco.

La cetosis, por el contrario, es un estado metabólico en el que el cuerpo, ante la ausencia de carbohidratos, empieza a descomponer las grasas en el hígado para producir moléculas llamadas cetonas o cuerpos cetónicos.

El Dr. D’Agostino destaca una en particular: el Beta-hidroxibutirato (BHB). Y aquí es donde la cosa se pone interesante para tu cerebro. El BHB no es solo «combustible». En el lenguaje de la estrategia digital, diríamos que el BHB es una molécula de señalización. Es como una actualización de software que le dice a tus células: «Estamos en modo eficiencia, proteged el sistema, reducid la inflamación y optimizad la energía».

 

La Insulina: El «Gatekeeper» de tus recursos

Si tú eres el CEO de tu vida, la insulina es tu Directora de Operaciones. Su trabajo es gestionar el almacenamiento de energía. Cuando la insulina está alta (porque hemos comido carbohidratos o procesados), la puerta de nuestras reservas de grasa está cerrada con llave. No importa que tengas 10 kilos de grasa acumulada; si tu insulina está alta, tu cuerpo no puede tocarlos. Es como tener un millón de euros en una cuenta a plazo fijo que no puedes retirar mientras tienes deudas corrientes.

D’Agostino explica que la cetosis es la forma más efectiva de «bajar el volumen» de la insulina. Al hacerlo, desbloqueas el acceso a tus propias reservas. Esto es lo que llamamos sensibilidad a la insulina.

Para un estratega, tener una alta sensibilidad a la insulina es el equivalente a tener una empresa con una liquidez brutal. Te permite pivotar, aguantar jornadas largas y mantener el sistema estable sin depender de aportaciones externas constantes (comida cada 3 horas).

 

El concepto de «Quietud Mental» (Mental Quieting)

Este es, quizás, el punto más disruptivo del marco de D’Agostino. Él afirma, y la ciencia lo respalda, que la cetosis tiene un efecto anticonvulsivo. De hecho, la dieta cetogénica nació hace un siglo en la Clínica Mayo para tratar la epilepsia en niños que no respondían a fármacos.

¿Qué significa esto para ti, que no tienes epilepsia? Significa que el estado de cetosis «tranquiliza el cerebro».

A nivel técnico, se trata del equilibrio entre el glutamato y el GABA. El glutamato es excitatorio; lo necesitas para reaccionar, pero en exceso produce ansiedad y «ruido». El GABA es el neurotransmisor de la calma y la estabilidad. La cetosis eleva el GABA.

Cuando hablo con directivos que sufren de estrés crónico, siempre les digo lo mismo: «No es que no sepas gestionar tu agenda, es que tu cerebro está operando en un entorno neuroquímico de excesiva excitación». Estás intentando tomar decisiones estratégicas en medio de una discoteca con la música a todo volumen. La cetosis baja el volumen de la música para que puedas escuchar tus propios pensamientos. Es lo que Dom llama Metabolismo Psiquiátrico.

 

La flexibilidad metabólica: La ventaja del híbrido

Aquí es donde quiero introducir un modelo mental que utilizo mucho en consultoría: la resiliencia de sistemas.

Un sistema resiliente es aquel que puede seguir funcionando aunque una de sus fuentes de entrada falle. La mayoría de las personas son «metabólicamente inflexibles». Si no desayunan, su cerebro se apaga. Si se saltan una comida, se vuelven agresivos (el famoso hangry). Esto es una vulnerabilidad crítica.

La flexibilidad metabólica es la capacidad de tu cuerpo para cambiar de quemar azúcar a quemar grasa sin fricción. D’Agostino menciona que esto se puede entrenar. Al igual que optimizas un embudo de ventas, puedes optimizar tus rutas metabólicas.

Cuando alcanzas esta flexibilidad, entras en lo que yo llamo el Modo Flujo Biológico. Puedes trabajar seis horas seguidas en un proyecto complejo, en ayunas, y tu claridad mental a la hora seis es igual o superior a la de la hora uno. ¿Por qué? Porque tus niveles de cetonas en sangre son estables. No hay picos. No hay valles. Solo una línea constante de energía de alta calidad.

 

El caso de la «Pseudo-demencia» y el combustible alternativo

Me impactó mucho la historia de Tim Ferriss sobre su lucha contra la enfermedad de Lyme. Él describe una sensación de estar operando al 10% de su capacidad. Olvidaba nombres, arrastraba las palabras… lo que él llama «pseudo-demencia».

La explicación de D’Agostino sobre por qué la cetosis salvó a Tim es una lección de estrategia biológica. Algunas infecciones o estados inflamatorios bloquean la capacidad del cerebro para usar glucosa. Es como si el puerto de entrada de la gasolina estuviera obstruido. Si solo tienes gasolina, el motor se para.

Pero el cerebro tiene un «puerto secundario» para las cetonas. Al entrar en cetosis, Tim le dio a su cerebro un combustible que sí podía usar, saltándose el bloqueo.

Esto me hizo reflexionar sobre cuántos profesionales hoy en día están operando al 50% de su capacidad simplemente porque su metabolismo de la glucosa está dañado por el sedentarismo, el estrés y la mala alimentación. No es que hayan perdido su talento; es que su hardware no puede procesar el combustible que le están dando.

 

Autofagia y Deuda Técnica Biológica

En desarrollo de software, existe el concepto de deuda técnica: esos parches mal puestos que, con el tiempo, hacen que el sistema sea inestable y lento. Para solucionarlo, hay que refactorizar el código, limpiar lo que no sirve.

En nuestro cuerpo, ese proceso de limpieza se llama autofagia. Es un mecanismo por el cual las células «se comen» a sus partes dañadas o proteínas mal plegadas para reciclarlas y generar componentes nuevos y sanos.

La cetosis profunda y el ayuno son los principales disparadores de la autofagia. Es, literalmente, una limpieza del sistema. D’Agostino sugiere que realizar periodos de cetosis es como hacer un mantenimiento mayor a tus mitocondrias (las centrales energéticas de tus células).

Si nunca entras en estos estados, estás acumulando deuda técnica biológica. Estás acumulando células senescentes, inflamación y residuos metabólicos. Y como bien sabemos en los negocios, la deuda técnica siempre se acaba pagando, y normalmente con intereses muy altos en forma de enfermedades crónicas o declive cognitivo.

 

Memoria Metabólica: El efecto compuesto

Para cerrar este bloque conceptual, quiero que te quedes con la idea de la Memoria Metabólica que mencionamos brevemente antes.

Dom explica que cuanto más tiempo pasas en cetosis, o cuanto más frecuentemente entras en ella, más «maquinaria» celular construyes para gestionarla. Aumentan los transportadores de cetonas (MCT) y las enzimas específicas.

Esto significa que el biohacking no es un evento único. Es un efecto compuesto. Cada semana que pasas optimizando tu metabolismo, estás facilitando que la siguiente sea aún más productiva. Estás construyendo un activo que se revaloriza con el tiempo.

Preguntas para tu reflexión estratégica

Antes de pasar a mi opinión personal y a cómo bajo yo todo esto a mi realidad empresarial, quiero lanzarte un par de preguntas incómodas, al estilo Ferriss:

  1. Si tu cerebro fuera una empresa externa a la que contratas para tomar tus decisiones, ¿la renovarías el contrato viendo cómo la alimentas y la tratas hoy?
  2. ¿Cuánto dinero y tiempo estás perdiendo al mes por culpa de esos valles de energía post-almuerzo o esa niebla mental que te impide terminar las tareas en la mitad de tiempo?

Entender este marco conceptual es el primer paso para dejar de ser una víctima de tu biología y empezar a ser su arquitecto.

D’Agostino no nos está vendiendo una dieta milagro; nos está entregando el manual de instrucciones de una maquinaria de precisión que hemos estado usando mal durante décadas.

Ahora que tenemos los conceptos claros —la diferencia entre combustibles, el papel de la insulina como gestor de recursos, la importancia del GABA para la calma mental y la necesidad de limpiar nuestra deuda técnica mediante la autofagia—, es momento de que te cuente mi verdad.

En el siguiente bloque, voy a mojarme. Voy a decirte qué pienso de todo esto como alguien que vive en el mundo real, con reuniones, viajes y tentaciones constantes. Voy a contarte mis contradicciones, mis errores y cómo he integrado este conocimiento en mi estrategia de marca personal y de negocio sin volverme un ermitaño de gimnasio.

Mira, te voy a ser muy honesto. Si me conoces de hace tiempo, sabes que no soy una persona de modas. En el mundo del marketing digital y de la empresa, las modas son peligrosas; te hacen perder tiempo, dinero y, sobre todo, foco. He visto pasar cientos de «herramientas definitivas» y «estrategias milagrosas» que se desvanecen en seis meses. Por eso, cuando empecé a investigar sobre la cetosis y el rendimiento metabólico, mi primer impulso fue el escepticismo.

Pero aquí está la diferencia: cuando dejas de mirar los posts de Instagram de influencers de fitness y te pones a leer a gente como Dom D’Agostino o a observar los experimentos rigurosos de Tim Ferriss, te das cuenta de que esto no es una moda. Es una auditoría de sistemas.

Como consultor y estratega, mi activo más valioso no es mi ordenador, ni mi base de datos, ni siquiera mi marca personal. Mi activo más valioso es mi capacidad de discernimiento. Mi capacidad para sentarme con un cliente que factura millones de euros y, en cuestión de minutos, identificar dónde está el cuello de botella que no le deja crecer. Y te aseguro una cosa: no puedes hacer eso con eficacia si tu cerebro está en medio de un «secuestro por glucosa».

Te voy a contar mi visión personal sobre esto, bajando a tierra lo que Dom y Tim comentan, pero desde la trinchera de alguien que tiene que gestionar equipos, clientes y proyectos internacionales.

 

El mito del «Combustible Normal»

Vivimos en una cultura que nos ha programado para creer que estar cansado a las tres de la tarde es «normal». Que necesitar cuatro cafés para arrancar el día es «lo que hace todo el mundo». Que la niebla mental después de comer es el precio que pagamos por trabajar duro.

Yo te digo hoy que eso es un fallo de diseño estratégico. Es como si aceptáramos que nuestra web de empresa tiene que caerse cada vez que recibe más de cien visitas. No lo aceptarías en tu negocio, ¿por qué lo aceptas en tu biología?

Mi opinión es que la mayoría de los profesionales estamos operando con una «deuda de energía» constante. Cuando escucho a D’Agostino hablar sobre cómo las cetonas son un combustible más limpio y eficiente, no pienso en «dieta». Pienso en optimización de márgenes. Si mi cerebro puede producir un 10% más de energía con menos «residuos» (estrés oxidativo), mi margen de beneficio cognitivo sube. Y en un mercado tan competitivo como el actual, ese 10% es la diferencia entre liderar o ser un seguidor.

 

La contradicción de la «Dieta Aburrida»

Aquí es donde quiero ser más honesto contigo, de tú a tú. La cetosis puede ser increíblemente aburrida.

Dom y Tim hablan de comer latas de caballa con aceite de MCT y vinagre de sidra de manzana. Seamos sinceros: eso no es una experiencia gastronómica de estrella Michelin. Y ahí es donde muchos profesionales tiran la toalla. Me dicen: «Juan, me encanta mi trabajo, pero también me gusta salir a cenar con clientes, viajar y disfrutar de la comida».

Yo he pasado por esa contradicción. He estado en eventos en San Francisco o Dubái, rodeado de la mejor comida del mundo, preguntándome si realmente merece la pena pedir una hamburguesa sin pan y una ensalada mientras los demás disfrutan de un postre increíble.

Pero he llegado a una conclusión que ha cambiado mi forma de ver la vida: Prefiero una dieta aburrida con una vida emocionante, que una dieta emocionante con una vida mediocre.

Cuando estoy en cetosis, mi capacidad para crear contenido, para diseñar estrategias de IA y para conectar con mi audiencia se dispara. Mi vida se vuelve emocionante porque soy capaz de ejecutar a un nivel que antes me resultaba inalcanzable. El placer efímero de un carbohidrato no compensa el placer duradero de la maestría profesional y la claridad mental.

Es una cuestión de análisis de coste de oportunidad. ¿Qué me cuesta más? ¿No comer ese pan o perder dos horas de mi tarde porque mi cerebro ha decidido entrar en modo ahorro de energía? Para mí, la respuesta es clara.

 

La Salud Metabólica como Gestión de Riesgos

Hablemos de algo más serio: el largo plazo. En el podcast, Tim y Dom mencionan los antecedentes de Alzheimer en sus familias. Yo también miro a mi alrededor, a mi árbol genealógico, y veo los estragos de la edad.

Como empresarios, somos expertos en gestionar riesgos externos. Contratamos seguros, diversificamos inversiones, protegemos nuestras webs contra ataques. Pero, ¿qué estamos haciendo para proteger nuestro hardware de la neurodegeneración?

D’Agostino plantea que la cetosis no es solo para el «ahora», sino un seguro para el «mañana». Ver la salud metabólica como una estrategia de prevención de desastres cambia totalmente el juego. Ya no es «quiero perder tres kilos para el verano». Es «quiero que a los 80 años mi cerebro siga siendo capaz de analizar el mercado con la misma agudeza que hoy».

Es, literalmente, proteger la continuidad de tu negocio más importante: tú mismo. Si tu cerebro falla, tu empresa desaparece. Así de simple. No hay plan de sucesión que valga si el fundador pierde su capacidad cognitiva.

 

La falacia del «Todo o Nada»

Uno de los errores que veo en el mundo del biohacking —y que yo mismo cometí al principio— es pensar que esto es una religión. Que o eres «keto puro» o estás fracasando.

Escuchando la conversación entre Dom y Tim, me di cuenta de que incluso los expertos buscan la Dosis Mínima Eficaz. No hace falta vivir en cetosis 365 días al año. De hecho, Dom sugiere que para alguien sano, periodos intermitentes de cetosis pueden darte el 80% de los beneficios.

Esto me dio mucha paz mental. En mi realidad profesional, esto se traduce en periodos de alto rendimiento. Si tengo un mes de lanzamientos, de conferencias importantes o de desarrollo de un nuevo producto, entro en cetosis estricta. Es mi «modo guerra». Cuando el ritmo baja, vuelvo a una dieta mediterránea baja en carbohidratos, manteniendo el ayuno intermitente.

Esto es agilidad empresarial aplicada al cuerpo. No puedes estar siempre al 110%, pero tienes que ser capaz de llegar ahí cuando el mercado lo requiere. La flexibilidad metabólica de la que habla Dom es, en el fondo, resiliencia estratégica.

 

La IA y la Biología: El gran desacoplamiento

Quiero conectar esto con lo que está pasando en el mundo con la inteligencia artificial. Estamos delegando el pensamiento lógico y procesal a las máquinas. Esto significa que nuestro valor añadido se desplaza hacia la intuición, la creatividad y la toma de decisiones complejas.

¿Sabes qué destruye la intuición y la creatividad? La inflamación y el ruido mental. Un cerebro que está luchando con picos de insulina no puede ser creativo. Está en modo supervivencia, buscando su próxima dosis de glucosa.

Mi visión es que, en un mundo dominado por la IA, los humanos que destaquen serán aquellos que tengan su biología más afinada. La tecnología igualará las capacidades técnicas de todo el mundo, pero no podrá igualar la claridad mental de un líder que cuida su metabolismo. Tu salud biológica es ahora tu mayor barrera de entrada frente a la competencia.

 

El error del «Muggle» (El profano)

Tim Ferriss usa el término «muggle» para referirse a los que no entienden de bioquímica. Yo lo llamo el «profano digital» en mi mundo. Es esa persona que hace las cosas porque siempre se han hecho así.

He cometido el error de intentar explicar esto a gente que no está en esta onda, y me miran como si estuviera loco por comer caballa en una lata en el aeropuerto. He aprendido que no hay que convencer a nadie con palabras, sino con resultados.

Cuando ven que viajas de Madrid a Ciudad de México, te bajas del avión y das una conferencia de dos horas sin un solo síntoma de jet lag y con una energía arrolladora, es ahí cuando te preguntan: «¿Qué estás haciendo?».

Los resultados son el mejor marketing. Y la cetosis, bien aplicada, te da resultados que son visibles en tu cuenta de resultados, en tu calidad de sueño y en tu capacidad de trabajo.

 

La soledad del estratega y la «Comida Social»

No quiero ignorar el aspecto social. Como consultor, mucho de mi negocio se hace en mesas de restaurantes. Hay una presión social enorme por «comer normal».

Mi enfoque ahora es la transparencia y la autoridad. No pido perdón por no comer pan. Simplemente digo: «Estoy en un protocolo de alto rendimiento cognitivo y hoy prefiero esto». Punto.

Curiosamente, cuando lo planteas así, desde una posición de liderazgo y auto-optimización, la gente no te juzga; te admira. Te ven como alguien que tiene un control férreo sobre su vida y su entorno. Y eso, en el mundo de los negocios, genera una confianza brutal. Si eres capaz de controlar lo que entra en tu cuerpo frente a la presión social, eres capaz de controlar una negociación difícil o un presupuesto de millones de euros.

 

Reflexiones sobre la «Falla de Sistema»

Para cerrar este bloque de mi visión personal, quiero que pienses en esto: ¿Cuántas veces has pospuesto una tarea importante porque «no tenías ganas» o «te sentías pesado»?

Eso no es falta de voluntad. Es un error de sistema. Tu voluntad es un recurso finito que se agota cuando tu biología está estropeada. La cetosis no te da «superpoderes», simplemente elimina los obstáculos que tú mismo te pones al comer mal. Te devuelve tu voluntad original.

Para mí, esto ha sido un viaje de humildad. He tenido que admitir que no soy una mente flotando en el vacío, sino un organismo biológico sujeto a leyes químicas. Y una vez que aceptas las leyes, puedes empezar a usarlas a tu favor.

No se trata de ser un monje. Se trata de ser un estratega de tu propia energía. Se trata de entender que cada bocado que das es una línea de código que escribes en tu sistema operativo. ¿Quieres un código limpio, eficiente y rápido? ¿O quieres un código lleno de parches, lento y propenso a errores?

D’Agostino y Ferriss me han dado las herramientas para entender ese código. Yo te estoy dando la perspectiva de alguien que tiene que ejecutar ese código cada día en el mercado real.

No quiero que te quedes solo con la visión de Dom. Quiero que veas cómo otros expertos, investigadores y líderes de pensamiento están construyendo este rompecabezas. Porque, como bien sabemos en estrategia de marketing, un dato es una anécdota, pero tres datos son una tendencia. Y aquí tenemos una tendencia masiva que va a redefinir el concepto de «recursos humanos» en la próxima década.

 

Chris Palmer y la «Psiquiatría Metabólica»

Dom menciona en su charla a un colega que para mí es una pieza fundamental en este tablero: el Dr. Chris Palmer, de la Universidad de Harvard. Palmer ha publicado un libro que te recomiendo encarecidamente si te interesa la intersección entre mente y negocio: Brain Energy.

La tesis de Palmer es revolucionaria y, a la vez, terriblemente lógica para alguien que piensa en sistemas: los trastornos mentales —desde la depresión leve y la ansiedad que sufre un directivo bajo presión, hasta casos graves como la esquizofrenia— son, en esencia, trastornos metabólicos del cerebro.

Párate a pensar en esto un segundo. Palmer sugiere que lo que llamamos «enfermedad mental» es a menudo un síntoma de mitocondrias que no funcionan bien. Si tus centrales energéticas celulares (las mitocondrias) están fallando por una mala alimentación o un exceso de glucosa, tu cerebro no puede mantener el orden. El resultado es el caos emocional.

¿Por qué esto es vital para ti y para mí? Porque en nuestro mundo, el de los negocios, la estabilidad emocional es nuestra mayor ventaja. Un líder ansioso toma decisiones basadas en el miedo. Un estratega deprimido no puede ver las oportunidades del mercado. Si Palmer tiene razón —y los estudios clínicos que menciona Dom lo respaldan—, entrar en cetosis no es solo una forma de quemar grasa, es una forma de reparar el sistema operativo de tus emociones.

D’Agostino explica cómo la cetosis eleva el GABA, ese neurotransmisor del que hablamos antes que «silencia» el ruido. Palmer lleva esto un paso más allá y dice: «Estamos alimentando al cerebro con un combustible que le permite volver a autorregularse». Imagina el impacto que esto tiene en la cultura de una empresa si sus líderes tienen un cerebro metabólicamente sano. Se acaba el drama innecesario, se acaba el presentismo cognitivo y empieza la ejecución real.

 

Valter Longo y el Mantenimiento Preventivo

Otro nombre que surge en la conversación y que es obligatorio mencionar es el Dr. Valter Longo, director del Instituto de Longevidad de la USC y autor de La dieta de la longevidad.

Longo es el creador de la FMD (Fasting Mimicking Diet) o Dieta que imita el ayuno. Dom y Tim discuten esto como una alternativa para aquellos que no quieren o no pueden estar en cetosis permanente. El concepto es brillante desde el punto de vista estratégico: en lugar de dejar de comer por completo (lo cual puede ser difícil de compaginar con una agenda de conferencias y reuniones), haces un protocolo de cinco días al mes con una restricción calórica específica y una selección de nutrientes que «engañan» al cuerpo para que crea que está ayunando.

¿Qué logramos con esto? Longo ha demostrado que estos ciclos disparan la autofagia y la regeneración de células madre.

Llevado a nuestro terreno: es como hacer un rebranding completo de tu marca cada seis meses para eliminar lo que ya no funciona y fortalecer los valores nucleares. Dom menciona que incluso cinco días de este protocolo pueden tener efectos positivos en tus biomarcadores durante tres meses. Eso es eficiencia pura: 20 días de esfuerzo al año para obtener 365 días de protección biológica. Como estratega, ese es un retorno de inversión (ROI) que firmaría cualquier CEO.

 

Thomas Seyfried y el GKI como KPI

Si hay alguien que ha puesto números fríos a este proceso es el Dr. Thomas Seyfried, de Boston College. Él es el impulsor del GKI (Glucose Ketone Index) o Índice Glucosa-Cetona.

En marketing digital, vivimos obsesionados con los KPIs (indicadores clave de desempeño). Medimos el CAC, el LTV, el ROAS… Pero, ¿cuál es tu KPI biológico? Seyfried propone que el GKI es la métrica definitiva de la salud metabólica. Es una fórmula sencilla: divides tu nivel de glucosa por tu nivel de cetonas (ajustando las unidades, como explican en el podcast).

Seyfried utiliza esto principalmente en la investigación contra el cáncer, defendiendo que mantener un GKI bajo (entre 1 y 4) pone a las células cancerosas en una situación de desventaja metabólica extrema, ya que la mayoría de los tumores dependen exclusivamente de la glucosa (un concepto que Dom llama ser «glucolítico»).

Pero más allá del cáncer, que es el escenario de gestión de crisis más extremo, un GKI optimizado es el indicador de que tu cuerpo está en un estado de máxima eficiencia terapéutica. Dom y Tim debaten sobre lo difícil que es alcanzar un GKI de 1 o 2 para una persona sana y atlética. Y aquí es donde entra la honestidad de D’Agostino: para muchos de nosotros, un GKI de 4 o 5 ya es una victoria masiva frente al GKI de 20 o 30 que tiene la persona media que consume la dieta occidental estándar.

Para mí, el GKI es el tablero de control de mi rendimiento. Si mi GKI está en rango, sé que mi cerebro está protegido, que mi inflamación es baja y que mi capacidad de foco es máxima. Es el analytics de mi cuerpo.

 

Peter Attia y la Medicina 3.0

Aunque no participa directamente en esta conversación, su sombra es alargada en este mundillo: el Dr. Peter Attia, autor de Outlive. Attia es el gran puente entre la ciencia de D’Agostino y la aplicación práctica para el profesional de alto nivel.

Attia habla de la transición de la «Medicina 2.0» (la que trata la enfermedad cuando ya ha aparecido) a la «Medicina 3.0» (la que diseña una estrategia para que la enfermedad nunca llegue a manifestarse). Y la salud metabólica es el pilar central de esta Medicina 3.0.

Attia, al igual que Dom, pone mucho énfasis en la fuerza muscular como órgano endocrino. En el podcast, D’Agostino menciona algo que a mí me cambió la perspectiva: «El músculo es el sumidero de la glucosa». Si quieres tener un cerebro sano, necesitas tener músculos capaces de procesar la glucosa de forma eficiente.

Esto conecta con lo que yo siempre os digo sobre la marca personal: no es solo lo que dices, es la energía que proyectas. Un cuerpo fuerte y metabólicamente flexible comunica autoridad, disciplina y capacidad de resistencia. No es estética; es semiótica de negocios.

 

El papel de la Industria y la Innovación

Dom también menciona a empresas como Metaf Foods o la labor de la Dra. Annette Bosworth (Dr. Boz). Esto es importante porque nos habla de la viabilidad comercial del biohacking.

Durante años, hacer una dieta cetogénica era un dolor de cabeza logístico. Hoy, estamos viendo cómo surge una industria de alimentos de prescripción que facilita la adherencia. Como creador de contenido y analista de tendencias, veo aquí un mercado gigante. Estamos pasando de la comida «de dieta» (que sabía a cartón) a la comida «funcional de alto rendimiento».

D’Agostino advierte sobre los peligros de las «chuches de cetonas» o suplementos mal formulados que pueden contener toxinas o no ser efectivos. Esto es como el mercado de la IA actual: hay mucho humo, mucho hype y unas pocas herramientas que realmente funcionan. Como consumidores inteligentes, nuestra tarea es aplicar el mismo rigor que aplicamos al elegir un software para nuestra empresa: mirar la letra pequeña, buscar los estudios detrás y no dejarnos llevar por el packaging bonito.

 

La conexión con el rendimiento en entornos extremos (NASA y DARPA)

Uno de los puntos más potentes de la aportación de D’Agostino es su trabajo con la NASA (proyecto NEEMO) y el Departamento de Defensa (DARPA). Esto eleva la conversación de «un consejo de salud» a «protocolo de seguridad nacional».

Si la Marina de los Estados Unidos está interesada en cómo las cetonas protegen a los buzos de las convulsiones por toxicidad de oxígeno, o si la NASA estudia cómo la cetosis ayuda a los astronautas a mantener la función cognitiva en aislamiento y estrés extremo… ¿quiénes somos nosotros para pensar que no es relevante para nuestra vida en el mundo empresarial?

Nuestras oficinas no son cápsulas espaciales, pero el nivel de estrés psicológico, la falta de sueño y la demanda cognitiva a la que estamos sometidos se parecen mucho a una misión de alto riesgo. Los expertos coinciden: en entornos de alta demanda, el cerebro prefiere las cetonas. Son el combustible de las misiones críticas.

 

Una síntesis para el líder moderno

Si unimos todas estas voces —la estabilidad de Palmer, la longevidad de Longo, la precisión de Seyfried y la estrategia de Attia—, el mensaje es unánime: Tu metabolismo es el fundamento de tu ventaja competitiva.

Ya no podemos permitirnos el lujo de ver la nutrición como algo separado de nuestra carrera profesional. Los expertos nos están diciendo que la forma en que alimentamos nuestras mitocondrias determina la calidad de nuestras ideas, la longevidad de nuestra carrera y la salud de nuestra mente.

D’Agostino hace hincapié en que no se trata solo de añadir suplementos (cetonas exógenas), sino de cambiar el sustrato. Los suplementos son como un consultor externo: pueden ayudarte en un momento puntual a apagar un fuego (un pico de trabajo, una crisis), pero lo que realmente transforma la empresa es el equipo interno (tu metabolismo endógeno).

Me gusta mucho cómo Dom analiza el uso de la caballa y las sardinas. Parece un detalle menor, pero es una lección de humildad y pragmatismo. Los mayores expertos del mundo, con acceso a la tecnología más avanzada, vuelven a lo básico: omega-3 de alta calidad, proteínas limpias y grasas saludables. En un mundo de complejidad creciente, la sofisticación real es la simplicidad que funciona.

Al analizar a todos estos expertos, me surge una pregunta que quiero que te lleves a tu próxima reunión:

Si fueras a vender tu empresa hoy, el comprador haría una due diligence exhaustiva de tus números, de tus procesos y de tu equipo. Si tú fueras el objeto de esa compra, ¿cómo saldría la auditoría de tu salud metabólica? ¿Eres un activo que se revaloriza o una máquina obsoleta con costes de mantenimiento disparados y riesgo de rotura inminente?

La buena noticia, como dice Dom, es que el cuerpo tiene memoria. Nunca es tarde para empezar la «refactorización» de tu biología.

Llegamos a la parte que más me gusta. Como estratega, la teoría me apasiona, pero lo que realmente me mueve es la ejecución. De nada sirve que comprendas la bioquímica del Beta-hidroxibutirato si mañana te levantas y vuelves a desayunar un café con azucar y un cruasán industrial que va a secuestrar tu capacidad de enfoque durante las próximas cuatro horas.

Vamos a bajar toda la ciencia de Dom D’Agostino y los experimentos de Tim Ferriss a un Framework de Alto Rendimiento Metabólico para profesionales. Quiero darte sistemas, no solo consejos. Pasos accionables que puedes integrar en tu rutina de consultor, de creador o de CEO sin que tu vida se convierta en un experimento de laboratorio 24/7.

 

Aquí tienes los principios que yo utilizo y que he destilado de toda esta investigación.

  1. El Framework de la Dosis Mínima Eficaz (DME)

En marketing, siempre buscamos el menor gasto posible para obtener el máximo alcance. En biohacking, Tim Ferriss popularizó la Dosis Mínima Eficaz. No necesitas vivir en una cueva comiendo solo grasa para obtener los beneficios cognitivos.

  • El Sistema 3/1: Si eres una persona sana, no hace falta que estés en cetosis todo el año. Dom sugiere un sistema que yo he adaptado: tres semanas de dieta mediterránea baja en carbohidratos y una semana de cetosis estricta al mes.
  • Por qué funciona: Durante esas tres semanas mantienes una buena flexibilidad, y en la semana «estricta» haces una limpieza de sistema (autofagia), reseteas tu sensibilidad a la insulina y elevas tus cetonas a niveles terapéuticos (entre 1 y 2 millimolar). Es como hacer un mantenimiento de servidores una vez al mes para que el resto del tiempo la web vuele.
  1. El Protocolo de Alimentación «Sin Fricción»

Muchos fallan porque complican la dieta. Yo busco la escalabilidad. Si no es fácil de mantener cuando viajo para dar una conferencia, no me sirve.

  • El Desayuno de «Flujo Cognitivo»: Dom y Tim coinciden en que el ayuno intermitente es el gran aliado. Mi recomendación: retrasa tu primera comida hasta las 14:00. Si necesitas algo por la mañana para mantener el enfoque, opta por lo que Dom llama un «café graso» o simplemente agua con electrolitos. Esto mantiene tu insulina a raya y permite que tu hígado siga produciendo cetonas.
  • La Dieta del «Perro de Trabajo» (The Working Dog Diet): Suena poco glamuroso, pero la combinación de caballa o sardinas en conserva con aceite de MCT y vinagre de sidra de manzana es el mejor combustible para una tarde de estrategia. Es barato, rápido y nutricionalmente denso. El vinagre de sidra de manzana ayuda a amortiguar la respuesta glucémica de cualquier otro alimento que ingieras.
  • Proteína y Fibra como Escudo: Si vas a tener una cena de negocios donde sabes que habrá tentaciones, aplica la regla de Dom: consume una buena dosis de fibra (una ensalada verde) y proteína antes del carbohidrato. La fibra y la grasa ralentizan el vaciado gástrico, lo que significa que el azúcar del postre entrará en tu sangre mucho más despacio, evitando el pico de insulina que te dejaría KO al día siguiente.
  1. El Dashboard de Métricas Biológicas

No puedes gestionar lo que no mides. En tu negocio miras Google Analytics; en tu cuerpo deberías mirar estos tres indicadores:

  • Monitor Continuo de Glucosa (CGM): Aunque no seas diabético, ponerte un CGM durante un mes es una clase magistral de autoconocimiento. Verás cómo ese «snack saludable» de media mañana dispara tu glucosa y destruye tu enfoque. Verás cómo una noche de mal sueño hace que tu cuerpo gestione peor el azúcar al día siguiente. Es el KPI de tu estabilidad energética.
  • El Índice Glucosa-Cetona (GKI): Una vez a la semana, si estás en tu semana de cetosis, mídete. Divide tu glucosa por tus cetonas. Si estás por debajo de 5, estás en la zona de máximo rendimiento cognitivo y protección celular.
  • DEXA Scan Anual: No te fíes de la báscula. Como estratega, te interesan los activos (músculo) frente a los pasivos (grasa visceral). El músculo es el órgano que quema la glucosa. Cuanto más músculo funcional tengas, más «permiso» tienes para ingerir carbohidratos de vez en cuando sin dañar tu metabolismo.
  1. Framework de Suplementación Estratégica

Aquí es donde entra la parte de las cetonas exógenas (las que vienen de fuera). No las veas como un sustituto de la dieta, sino como un acelerador de proyectos.

  • Uso antes de Eventos Críticos: Si tengo que dar una formación de ocho horas o grabar una serie de vídeos para mi academia, uso sales de cetonas exógenas (como el Keto Start que menciona Dom). Esto eleva el BHB en sangre de forma inmediata, dándole a mi cerebro un extra de combustible sin necesidad de estar en cetosis profunda. Es como contratar a un equipo de refuerzo para un lanzamiento.
  • Evita la Toxicidad: Huye del 1,3-Butanodiol si vas a usarlo de forma crónica. Dom es muy claro: este compuesto puede ser estresante para el hígado si se abusa de él. Busca suplementos basados en sales de Beta-hidroxibutirato de alta calidad.
  • El Combo del Enfoque: Cetonas exógenas + MCT + una dosis pequeña de cafeína. Es el estado de «supervivencia controlada» que te permite escribir 3.000 palabras o diseñar un plan de marketing complejo en una sola sesión de trabajo profundo.
  1. La Regla del Paseo Post-Prandial

Este es el sistema más sencillo y con mayor ROI que existe. Dom menciona que caminar 15-20 minutos después de una comida (especialmente si ha tenido carbohidratos) activa los transportadores GLUT4 de los músculos.

Esto hace que la glucosa vaya directamente al músculo para ser usada como energía en lugar de quedarse en la sangre disparando la insulina. En términos de negocio, es como hacer una liquidación de stock inmediata para que no ocupe espacio innecesario en el almacén.

 

Aprendizajes prácticos para tu carrera

Si aplicas estos frameworks, no solo te sentirás mejor, sino que estarás construyendo una ventaja competitiva estructural.

En mi experiencia como consultor, he visto que los mejores profesionales no son los que más horas trabajan, sino los que tienen la mejor calidad de pensamiento por hora trabajada. La cetosis y la salud metabólica son la tecnología que te permite comprar tiempo. Si eres capaz de hacer en cuatro horas lo que a otro le lleva ocho porque tu cerebro no se distrae y no se cansa, has ganado la partida del mercado.

Además, esto tiene un efecto en tu Marca Personal. Un líder que se cuida, que tiene energía y que opera con esta claridad mental, proyecta una imagen de control y fiabilidad. No es vanidad; es coherencia. Si eres capaz de gestionar la complejidad de tu metabolismo, tus clientes confiarán en que puedes gestionar la complejidad de sus negocios.

Te confieso que, al principio, medir mi glucosa o llevarme latas de pescado a los hoteles me parecía exagerado. Pero luego recordé por qué hago lo que hago. Mi propósito es ayudar a las empresas a navegar la incertidumbre con ayuda de la tecnología y la estrategia. Y no puedo cumplir ese propósito si yo mismo soy una «falla de sistema».

Estos pasos —ayuno intermitente, medición con CGM, ciclos de una semana de cetosis al mes y suplementación estratégica— son los bloques de construcción de tu infraestructura de éxito.

Llegamos al tramo final de nuestra conversación de hoy, y quiero que te detengas un momento conmigo. Hemos hablado de ciencia, de métricas, de suplementos y de qué comer para que nuestro cerebro no se apague. Pero si nos quedamos solo en lo táctico, nos estamos perdiendo la imagen completa.

Como estratega, siempre intento mirar qué hay detrás de la tendencia. Y lo que veo aquí es algo mucho más profundo: estamos ante el nacimiento de una nueva ventaja competitiva biológica.

 

El Foso Biológico: Tu defensa en la era de la IA

En el mundo de los negocios, hablamos mucho del «Moat» o foso defensivo: aquello que protege a tu empresa de la competencia. Puede ser tu tecnología, tu marca o tu base de datos. Pero en un mundo donde la inteligencia artificial va a democratizar el acceso al conocimiento y a la ejecución técnica, el único foso que te va a quedar es tu capacidad de procesamiento humano.

Si tú operas con un cerebro inflamado, distraído y dependiente de la glucosa, tu foso es inexistente. Cualquier algoritmo será más rápido que tú. Pero si construyes un cerebro metabólicamente flexible, capaz de entrar en estados de flujo profundo a voluntad y de mantener la calma bajo una presión extrema, te vuelves inalcanzable.

Tu salud metabólica no es un hobby de fin de semana; es la infraestructura crítica sobre la que construyes todo lo demás. Es el hardware que sostiene el software de tu estrategia de marketing, de tu liderazgo y de tu creatividad.

 

La metáfora de la Red Eléctrica

Imagina que tu cerebro es la red eléctrica de una gran ciudad. La mayoría de la gente vive en una ciudad donde hay constantes apagones (la niebla mental), donde el voltaje sube y baja de forma errática (picos de insulina) y donde los transformadores están siempre a punto de explotar por el calor (inflamación).

Entrar en cetosis, o al menos trabajar en tu flexibilidad metabólica como proponen Dom y Tim, es como cambiar esa red vieja por una red de alta tensión, estable y fría. Una red que no parpadea cuando le exiges el máximo.

Reflexiona sobre esto: ¿Cuántas veces has pospuesto una decisión difícil porque «no tenías energía»? ¿Cuántos correos importantes has respondido mal por pura fatiga de decisión? Esos son los apagones de tu red. Y cada apagón tiene un coste real en tu cuenta de resultados y en tu reputación.

 

El futuro del trabajo: El declive de la «fuerza bruta»

Estamos pasando de una economía de «hacer» a una economía de «discernir». El valor ya no está en cuántas horas pasas sentado frente a la pantalla, sino en la calidad de los 20 minutos en los que tomas la decisión que cambia el rumbo del año.

Si esos 20 minutos te pillan en medio de un bajón de glucosa post-almuerzo, estás sentenciado. El futuro del trabajo pertenece a los «atletas cognitivos». Personas que, como Dom D’Agostino, entienden que para rendir en el laboratorio, en la oficina o en una misión de la NASA, el cuerpo tiene que estar en un estado de preparación constante.

La pregunta que me hago a menudo es: si estamos dispuestos a invertir miles de euros en formación, en consultoría y en herramientas de IA, ¿por qué somos tan tacaños a la hora de invertir en la calidad de nuestras mitocondrias? Es la mayor asimetría de inversión que conozco. Invertimos en el mensaje, pero descuidamos el emisor.

 

Antes de despedirnos, quiero que te lleves estos puntos grabados a fuego:

  1. La cetosis es quietud mental: No es solo quemar grasa; es elevar el GABA y reducir el ruido para decidir mejor.
  2. La insulina es el gestor de tus recursos: Mantenerla baja abre la puerta a tus reservas de energía y protege tu cerebro a largo plazo.
  3. Flexibilidad sobre rigidez: No se trata de ser un fanático de la dieta, sino de entrenar a tu cuerpo para que sea un híbrido capaz de usar cualquier combustible.
  4. El músculo es salud cerebral: Entrenar la fuerza no es estética; es crear un sumidero de glucosa que protege tu sistema metabólico.
  5. Métricas sobre sensaciones: Usa la tecnología (CGM, GKI) para dejar de adivinar y empezar a gestionar tu biología con datos reales.

 

Reflexión final: El legado metabólico

Termino con una idea que me ronda la cabeza desde que leí los estudios sobre Alzheimer que citaba Dom. Todos trabajamos para dejar un legado. Construimos empresas para que duren, escribimos libros para que se lean y educamos a nuestros hijos para que prosperen.

Pero el legado más importante es tu presencia consciente. No sirve de nada llegar a la cima de la montaña si cuando llegas no tienes la capacidad cognitiva para disfrutar del paisaje o para guiar a los que vienen detrás.

Cuidar tu metabolismo hoy es un acto de generosidad hacia tu «yo» del futuro. Es decidir que dentro de veinte años seguirás siendo una mente brillante, un mentor lúcido y una persona con energía para seguir creando.

La conversación entre Dom D’Agostino y Tim Ferriss no iba sobre dietas. Iba sobre libertad. La libertad de no ser un esclavo de tu próximo pico de azúcar. La libertad de tener una mente que obedece a tu voluntad y no a tus antojos biológicos.

Te invito a que hoy, al cerrar este episodio, no solo digas «qué interesante». Te invito a que tomes una decisión. Quizás sea comprar ese monitor de glucosa, quizás sea probar el ayuno intermitente o simplemente cambiar ese desayuno procesado por una opción que respete tu biología.

Porque, recuerda: en la era de la inteligencia artificial, tu mayor ventaja competitiva es ser un humano metabólicamente extraordinario.

Muchas gracias por acompañarme en esta reflexión profunda. Ha sido un placer bajar estos conceptos a la tierra contigo. Nos vemos en el próximo episodio, y mientras tanto, no olvides cuidar el motor que hace posible todo lo demás.

Soy Juan Merodio, y esto ha sido una inmersión en la estrategia de tu propia vida. ¡Hasta la próxima!

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Juan Merodio


Juan Merodio es conferenciante internacional y emprendedor en innovación, IA y negocio. Con más de 20 años creando y liderando empresas, ha impartido más de 1.000 conferencias en España, Estados Unidos, Japón y Latinoamérica. Fundador de TEKDI y autor de 16 libros. Pero si algo lo define no es su currículum, sino su capacidad para ver lo que viene… y construirlo antes que nadie.

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